jueves, 19 de mayo de 2016

El franquismo usó la ciencia como coartada para controlar la prostitución



Sobre el artículo que les propongo.
Alberto B Ilieff

Este artículo tiene varios puntos interesantes. Uno de ellos es su referencia a la ciencia a partir del título mismo: El franquismo usó la ciencia como…
El autor, sin decirlo, pareciera pensar que existe una ciencia autónoma, objetiva, capaz de ser independiente de las circunstancias histórico sociales y que, por este motivo, puede ser utilizada y de algún modo desviada de su recto proceder haciéndole decir o justificar hechos netamente políticos.  En este caso fue el franquismo quien hizo indebido uso de ella.

No existe ciencia objetiva, deslindada de las circunstancias que le dieran origen y la sostienen. La ciencia es una construcción humana. No porque se maneje con teorías, ecuaciones, un lenguaje que es raro y casi incomprensible para la mayoría de las personas, deja ser serlo y por lo tanto susceptible de ser  orientada según los intereses propios o ajenos.
La emergencia misma de determinado conocimiento, el marco general en que se desarrolla y los objetivos mismos, son parte de parámetros sociales propios de su momento histórico y por lo tanto, desde ese comienzo, políticos.
El pensamiento en general y la ciencia en particular, como hecho específico, son pilares de la sociedad y estas íntimamente ligados con los sistemas políticos y de poder. Es más, ella misma es un sistema de poder político. Que se dedique a algunos  y circunscriptos temas y que tenga un método riguroso y que de ellos surjan aplicaciones técnicas, no invalida el hecho de ser elementos de determinada sociedad y en un tiempo también determinado. Por esto no se podría hablar de un “uso” de la ciencia, sino de una apoyatura mutua entre poder y conocimiento, lo que sí podría derivar, a posteriori, en la justificación  por parte del poder de su accionar.

La medicina en particular es un factor de control social muy importante y con sus enunciados o principios logra inducir o prohibir conductas y aún justificar hechos que luego pueden ser considerados más que violentos o incluso violatorios de los Derechos Humanos. Michael Foucault ha dedicado amplios estudios a este tema mostrando cómo el accionar científico ha formado parte del control aplicado, por ejemplo, sobre la sexualidad humana. Podemos recordar el uso que se ha dado mediante la justificación médica a temas como la masturbación, la homosexualidad, el aborto y otros.

El diagnóstico de “inferioridad mental” fue usado de manera abundante para encubrir atentados contra la persona humana de todo tipo. Bajo este rótulo se permitió internar-encarcelar, hacer pruebas “médicas” y esclavizar. La inferioridad mental es el equivalente científico de la inferioridad racial.
En este caso la calificación de las mujeres en prostitución de débiles mentales importaba varios resultados como por ejemplo quitar como causa a la marginación social y de ese modo volver materia individual, genética, algo que es netamente social. Operación similar a la actual en que, por el cambio de  épocas, ya no se habla médicamente sino que ahora la responsabilidad recae nuevamente en lo individual vía la “libre elección”, el consentimiento.
El diagnóstico médico también permitió la internación compulsiva y “humanitaria” ya que se hacía para protección de las mujeres que por su incapacidad no podían cuidarse a sí mismas.

Otro detalle importante es que las políticas represivas siempre se ejercen sobre los sectores que ya tienen vulnerados sus derechos y son los más débiles socialmente: niñez y mujeres. Estos sectores son usados como válvula regulatoria en las crisis económicas.
Las mujeres en prostitución reúnen las condiciones requeridas, son pobres, carentes de todo recurso, sin protección, llevadas por la necesidad y la violencia.
La represión que se ejerce sobre ellas actúa como contención y advertencia social, al mismo tiempo que aleja la posibilidad de pensar a la prostitución como un problema social y no individual. La culpabilización de la mujer, su declaración de “inferioridad mental” como también la de factor de trasmisión de enfermedades, colocan al individuo en el centro de la escena ocultando de ese modo la responsabilidad social y el factor demanda. Si fuere cierto –que no lo es-que las personas en prostitución adolecen de alguna inferioridad, cabría pensar qué sucede con los prostituidores-“clientes” ¿estarán en la misma condición?
Esta hipótesis sanitarista de la inferioridad mental nos muestra que el uso de una persona en prostitución por parte del prostituidor es un acto de violencia, es el uso que se hace de una persona que no se halla en condiciones de igualdad, carente de opciones entre las que elegir.
Todo esto no se dice, la responsabilidad social en general y la del prostituidor en particular no aparecen en los discursos.

Todo esto puede ser extrapolado a la actualidad, los argumentos no se han modificado en lo básico: se sigue hablando de las personas en prostitución como factores de riesgo, no se buscan los condicionantes sociales, se aplica un nuevo ordenamiento que no deja de ser tan moral como


Otro punto que rescato de este artículo es que mientras la República abolió la prostitución como corresponde a un movimiento con fuertes bases socialistas, el franquismo la legalizó. No olvidemos que el franquismo fue un régimen de derecha defensor del tradicionalismo y la moral represora con fuerte ligazón a la iglesia católica. Esta aparente contradicción –legalizar y perseguir- es la que a lo largo de nuestra historia han mantenido la iglesia y las derechas con relación a la prostitución, un rechazo de su existencia al mismo tiempo que el favorecimiento. Esto es debido seguramente a que la prostitución es una eficaz herramienta de control social, y sobre todo de reglamentación del rol de la mujer en general en la sociedad. Mantiene la división entre las honestas-privadas y las licenciosas-públicas. Este dato histórico desmiente que la regulación o reglamentación de la prostitución sea parte de las ideas “progresitas” o basadas en los derechos de las mujeres, al contrario, se enmarca en el tradicionalismo moral, patriarcal y represivo más cerrado. 


 Dos palabras sobre el franquismo
Los siguientes párrafos los obtuve de wikipedia -

Francisco Franco

https_//es.wikipedia.org/wiki/Franquismo


El franquismo es el término empleado para referirse al período histórico o ideología cuyo movimiento social de carácter autoritario sirvió de apoyo y sustento a la dictadura que surgió en España tras la Guerra Civil comprendida entre 1936 y 1939 que como consecuencia del golpe de Estado dirigido por Emilio Mola en julio de 1936, derrocó al gobierno de la Segunda República haciéndose prevalecer hasta la muerte del dictador de esta, Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975 y que continuó hasta la autodisolución de las Cortes franquistas en 1977 mediante la aprobación de la Ley para la Reforma Política sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976.

…..
Las bases del régimen fueron, entre otras, el nacionalismo español excluyente, el catolicismo y el anticomunismo, que sirvieron de apoyo a una dictadura militar autoritaria que se autoproclamó como «democracia orgánica» en oposición a la democracia parlamentaria.

Nacional catolicismo


Durante los años del franquismo se mantuvieron una serie de fundamentos políticos e ideológicos, característicos algunos de los regímenes fascistas en general, y otros particulares de la versión española del fascimo, el franquismo….
…..

Nacionalsocialismo. El régimen estaba estrechamente relacionado con la iglesia católica y muy especialmente con el ultramontanismo. El clericalismo católico controlaba en gran medida la sociedad mediante la censura, la prensa, el código penal, etc.



Franco junto a Hitler



El franquismo usó la ciencia como coartada para controlar la prostitución


Con el objetivo de limitar el número de prostitutas que había durante el franquismo, las autoridades las detenían y recluían en centros especiales utilizando argumentos científicos que carecían de rigor. Un estudio de la Universidad Complutense de Madrid refleja cómo tres expertos en psicología y psiquiatría afines al régimen publicaron informes en los que las definían como “inferiores mentales” para justificar su internamiento.
UCM |   | 24 noviembre 2015 13:26

La grave depresión económica vivida en España tras la Guerra Civil empujó a muchas mujeres a recurrir a la prostitución como único medio de subsistencia. “Eran mujeres completamente normales. Pobres, sencillamente”, explica Javier Bandrés, profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

En un estudio publicado en Universitas Psychologica, Bandrés y otros dos investigadores de la UCM han analizado de qué forma utilizó la dictadura trabajos sobre psicología de la prostitución para frenar el crecimiento descontrolado de esta actividad.

La República había abolido su práctica reglamentada en 1935, pero las autoridades franquistas anularon el decreto en 1941, por lo que el comercio sexual volvió a ser legal. Esta luz verde y la desesperada situación económica del país provocaron que la prostitución fuera mucho más allá de los prostíbulos, donde las mujeres eran controladas por la policía.  

Bandera de España franquista usada entre 1945 y 1977

Un decreto permitía que cualquier menor sospechosa de ejercer la prostitución pudiera ser internada
Calles, cines o pensiones también se utilizaban para esas prácticas. Su expansión fue unida a un aumento de las enfermedades de transmisión sexual lo que provocó que las autoridades detuvieran y recluyeran a muchas mujeres, de forma arbitraria, con el fin de limitar la actividad.

Para ello, la dictadura utilizó las cárceles convencionales (para prostitutas acusadas de algún delito), los reformatorios del Patronato de Protección a la Mujer (para adolescentes) y las Cárceles Especiales para Mujeres Caídas (para prostitutas adultas ‘problemáticas’).

Un decreto firmado por Francisco Franco en 1941, referido al Patronato de Protección a la Mujer, permitía que cualquier menor sospechosa de ejercer la prostitución pudiera ser internada en los reformatorios a propuesta de jueces, policías o incluso simples particulares.

En cuanto a las cárceles para ‘mujeres caídas’, otro decreto permitía a la policía recluir hasta dos años, sin proceso judicial, a las prostitutas que se consideraran molestas o problemáticas.

“Ambos textos compartían un hilo argumental esencial: las autoridades no se enfrentaban a un problema social o económico, sino de conducta moral desviada. El problema no era la prostitución sino la prostituta”, afirma Eva Zübieta, coautora del estudio.

Base científica sin rigor

Tres especialistas en psicología y psiquiatría justificaron y confirmaron este punto de vista con informes médicos: Antonio Vallejo Nágera y sus colaboradores, Eduardo Martínez Martínez y Francisco J. Echalecu y Canino. “La base científica servía como coartada para detener a estas mujeres, para justificar la necesidad de recluir y reeducar a algunas de ellas”, asegura Bandrés.

El rigor científico de todos estos trabajos era nulo, según el autor. “No hay análisis estadísticos ortodoxos ni ningún otro rastro de metodología respetable”, denuncia. “En la posición de absoluto control que tenían, no necesitaban justificar sólidamente nada”, añade.

“No hay análisis estadísticos ortodoxos ni ningún otro rastro de metodología respetable”, denuncia el profesor
Los tres expertos eran afines al régimen. En plena guerra, Vallejo Nágera –entonces jefe de los servicios psiquiátricos del ejército rebelde– publicó el libro Eugenesia de la Hispanidad y Regeneración de la Raza (1937), en el que se refería a las prostitutas en estos términos: “Más del 50% de las rameras son deficientes mentales, unas eréticas (irritables), otras apáticas, algunas sensitivas, casi todas amorales”.

Terminada la contienda, en 1942 Vallejo era catedrático de la Universidad de Madrid y miembro de los consejos nacionales de sanidad y educación. En el artículo Higiene mental en las grandes urbes (1942) afirmaba: “Impulsan a la prostitución causas endógenas (oligofrenia, psicopatía) o que radican en la constitución biopsíquica del sujeto; y causas ambientales o exógenas”.

La opinión del catedrático era fundamental para sentar la doctrina oficial sobre el fenómeno. “Las prisiones especiales para mujeres caídas eran la respuesta científica correcta al problema de la prostitución desde los puntos de vista psicológico y pedagógico”, señala Rafael Llavona, coautor del trabajo de la UCM.

“Inferiores mentales”

Uno de los colaboradores de Vallejo era Eduardo Martínez Martínez, director de la Clínica Psiquiátrica Penitenciaria de Mujeres de Madrid. Ocupando ese cargo escribió tres artículos sobre la prostitución, repitiendo las mismas ideas que su mentor. "Está claro que no es el ambiente sino la constitución biopsíquica de estas mujeres la que las empuja a la prostitución", afirmaba en uno de ellos.

En Biopsicología de la Prostitución (1945) Martínez se había propuesto estudiar la curva de vida de cien mujeres de la clínica. Una de sus conclusiones fue que “la anomalía mental, casi siempre de fondo psicopático, es el factor predisponente más importante de la prostitución”.

Por su parte, Francisco J. Echalecu y Canino, director de los servicios médicos del Patronato de Protección a la Mujer y neuropsiquiatra de la Dirección General de Seguridad, era otro de los especialistas que dio supuestos argumentos científicos al régimen para recluir a estas mujeres.

En una investigación realizada con cien prostitutas internadas en los reformatorios del patronato aseguró: “El nivel mental de estas muchachas, el 60% es inferior al normal, con 54% de débiles mentales; la personalidad psíquica es anormal; el 40% son psicopáticas; las vagabundas dan el 34%; en cambio las psicosis solo encontramos un 2%”.

En los textos de los tres especialistas se comprueba que a las prostitutas se las trataba como “inferiores mentales”, pero no como enfermas, matiza Bandrés. “Se las recluía arbitrariamente para mantener la prostitución dentro de ciertos límites, no porque se las considerara afectadas de ninguna enfermedad mental”, subraya.

“Se las recluía arbitrariamente para mantener la prostitución dentro de ciertos límites", afirma el experto

Archivos desaparecidos

Según los autores, esta situación se prolongó durante todo el franquismo, hasta que se aprobó la Constitución de 1978. Recabar toda la información no ha sido una tarea sencilla ante la falta de documentos.

“Las actividades de estos individuos y otros parecidos en el Patronato de Protección a la Mujer son difíciles de investigar porque los archivos en su mayor parte han desaparecido”, se lamenta Bandrés. “Después de peregrinar por varios depósitos ministeriales nos dijeron que la mayor parte de la documentación desapareció ‘en una inundación’”, añade.

En opinión de los autores, el trabajo de Vallejo, Martínez y Echalecu puede entenderse como un ejemplo de la biopsicología puesta al servicio de un proyecto de biopolítica, en el marco de un estado totalitario.

Obispos hacen el saludo fascista

Referencia bibliográfica:

Javier Bandrés, Eva Zübieta y Rafael Llavona. “Mujeres extraviadas: psicología y prostitución en la España de postguerra”, Universitas Psychologica 13 (5). DOI: 10.11144/Javeriana.upsy13-5.mepp.

Fuente:
http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-franquismo-uso-la-ciencia-como-coartada-para-controlar-la-prostitucion

viernes, 8 de abril de 2016

El origen del Lunes de Aguas es fruto de un privilegio concedido por el príncipe don Juan a la ciudad

La prostitución ha nacido y crecido inscripta en la desigualdad, discriminación y explotación. Allí donde miremos encontramos ya en el pasado como en el presente infinidad de hilos que forman una red invisible de la que solo emerge para ser vista, puesta por delante, en venta, la persona prostituida. Proxenetas, tratantes, entregadores, pederastas, prostituidores-puteros-“clientes” son ignorados. Y, aún menos visibles, los grupos de poder, aquellos que también se benefician económicamente y que con su influencia cuidan que el negocio se mantenga, que las leyes no le alcancen, que las víctimas sean siempre provistas.

Con esta nota volvemos a fines del 1400 para ver claramente como el poder en manos de los reyes, del príncipe Juan, de la iglesia y del Ayuntamiento, están atentos a este negocio y se disputan su ganancia. Ellos son los garantes de la desigualdad, los que fijan las leyes, decretos, ordenanzas que discriminan, apartan, alimentan la imaginación popular que crea a esas niñas y mujeres como seres diferentes capaces de “elegir” aquello que ninguna otra persona haría por propio deseo.

Las mujeres llevadas y traídas en barcazas con ramas para que sea claro a la vista pública el espectáculo de su presencia. Figuras que resaltan sobre el fondo de un pueblo que acepta y cree natural la discriminación y el abuso.

Hasta el día de hoy ha quedado como institución social “El lunes de aguas” en que la gente nuevamente festeja, como entonces. Hoy, de otra forma, también ellas son exhibidas pero  nadie las ve, son desaparecidas  como personas, como historias de vida. Hoy se habla del “oficio” del “trabajo sexual”, se festeja el abuso como “industria sexual”, y ellas continúan sin ser vistas.
Ha quedado el “lunes de aguas”, lo que se ha perdido es el nombre de aquellas niñas y mujeres.
Alberto B Ilieff



«El origen del Lunes de Aguas es fruto de un privilegio concedido por el príncipe 
don Juan a la ciudad»

El actual presidente del Centro de Estudios Salmantinos recuerda que «toda la ciudad celebraba la vuelta de las rameras, incluso los organismos oficiales». Apunta que «las mujeres que ejercían la prostitución debían abandonar la ciudad en Cuaresma»
Jorge Helguera Illera | Salamanca
4 abril 2016

Un día al año las gentes de Salamanca retoman el contacto con la naturaleza y otros placeres de la vida, algunos todo el día, otros aprovechan la tarde para disfrutar de esta jornada en familia, con amigos, conocidos o vecinos. El vecindario, prácticamente en su totalidad, sale a comer, a beber y sobre todo a disfrutar. Hoy se produce esa explosión de alegría en la que no faltan los universitarios.

La lluvia y el frío protagonizarán un Lunes de Aguas con amplio despliegue policial
Esta celebración ha tenido varios episodios en la historia, en diferentes lugares y con distintos tamices. Incluso, debido a ese posible origen tachado de pecaminoso, ha intentado ser reprimida por la corriente conservadora que sigue imperante en nuestros días. Esta vía de escape del pueblo no ha podido ser sofocada, más bien ha sido avivada con cada intento de eliminarla.

Se trata del Lunes de Aguas, un día que llega pasada Cuaresma y la Pasión. El segundo lunes después del domingo de Resurrección la tradición baña de sentido una jornada que tiene mucho que decir de Salamanca, la ciudad que fue y la que es.

Hoy se celebra «una de las fiesta más singulares quizá de España, que se da en esta ciudad desde hace mucho tiempo», dice Jesús Málaga Guerrero, actual presidente del Centro de Estudios Salmantinos (CES) y en su día alcalde de este municipio, en tres mandatos, desde el año 1979 al 1987 y de 1991 a 1995.

El Lunes de Aguas por costumbre se sale a merendar el hornazo, tanto en la ciudad como en el resto de pueblos de la provincia e incluso más allá de ella. El epicentro de esta celebración muchos lo marcan en esta ciudad con universidad desde hace casi 800 años. 
Según las indagaciones de Málaga, esta fiesta es
Isabel y Fernando, los reyes católicos. Oleo Francis De Blas
heredada de aquella urbe universitaria más abierta
 y permisiva. Según sus suposiciones y como se podrá leer en este artículo, hubo un antes y un después en cuanto al oficio de la prostitución se refiere, marcado por el inicio de una corriente conservadora que sorprendentemente comienza después del reinado de los Reyes Católicos, con
los Austrias. Jesús Málaga se ampara en datos históricos, que hablan del antiguo oficio de la prostitución, que en Salamanca estaba regulado.

«El hijo de los Reyes Católicos dio a un amigo suyo, la posibilidad de abrir una mancebía»
Para entender dicha conjetura hay que retrotraerse medio milenio en el tiempo (sin descartar que quizá antes, esta jornada de merienda en el campo, se haciera el lunes anterior para celebrar la Pascua). La historia que da sentido a la peculiaridad de que en Salamanca se salga a merendar el segundo lunes después del domingo de Pascua según tenemos la fortuna de conocer a través de las palabras de Jesús Málaga, «tuvo sus orígenes en un privilegio del príncipe don Juan, el hijo de los Reyes Católicos». Málaga explica que «en 1496», cuando sus padres le hacen príncipe, «le nombran Señor de Salamanca». Gracias a esto, otorga a la ciudad ciertos privilegios, entre los «más peculiares a un amigo suyo le da la posibilidad de abrir una casa de mancebía». Este negocio generaba importantes beneficios y esto «trajo celos». El Ayuntamiento reclamaba a los Reyes Católicos dicho negocio. Para salvar dicha situación, los padres del aspirante a monarca indemnizaron a Albarrategui, el amigo de su hijo, y el Consistorio se queda con esta casa concebida para el ejercicio de la prostitución.


Pendón heráldico de los Reyes Católicos

Aquel peculiar edificio estaba junto al rio Tormes, «cerca del arrabal y del puente romano». Según las palabras de nuestro relator, «era un edificio cerrado al exterior, abierto al interior, desde donde se accedía a los cubículos, y desde el que se abría un pequeño pasadizo que daba a una pequeña iglesia, en la que cada día al amanecer, cuando las prostitutas terminaban la faena, un franciscano o un dominico oficiaba la misa». El encargado de este lugar era conocido como el Padre Putas, nombre que nos ha llegado por trasmisión oral. De esta historia vienen los gigantes y cabezudos de ferias, que representan a La Lechera (que era la mujer que amamantaba y cuidaba a los hijos de las prostitutas) y al Padre Putas y sus pupilas, que en el Franquismo tomó el nombre del Padre Lucas. El régimen transformó la fiesta, ya que debido a su fuerte raigambre no pudo prohibirla, como era su intención.

Escudo de Juan




Príncipe Juan
«Los cabezudos de la ciudad representan a la Lechera, al Padre Putas y a sus pupilas»
Las mujeres que ejercían la prostitución no residían en la mancebía, «vivían en el arrabal, ocupaban la subida del Alcázar, la zona del paseo del Desengaño y en los alrededores de las tabernas del vino blanco, donde se encuentran las Facultades de Ciencias de la Usal», casualmente allí «había un caserío muy pobre, donde se dice que vivía la Celestina», famosa por la tragicomedia de Fernando de Rojas. Casualidad que destaca Jesús Málaga, y a la que suma el ‘Lazarillo de Tormes’, obra cumbre de la picaresca española. Ambas portadoras de aquella Salamanca.

Por entonces este oficio estaba regulado, incluso por ordenanza del Ayuntamiento, donde entre otras cuestiones se establecía «que en Cuaresma y Pasión se cerraba la mancebía y las mujeres que allí ejercían acudían con el Padre Putas a otra casa que tenía el Ayuntamiento en Tejares, que por entonces era otro pueblo». Según reza en ‘El Lunes de Aguas: de fiesta y muy salmantina’, de José Luis Yuste, recomendado por Jesús Málaga como la fuente más completa para conocer la historia de esta tradición, esta se remonta a 1543, cuando Felipe II promulga un edicto para obligar a que las prostitutas abandonen la ciudad ese tiempo y así evitar tentaciones carnales.


«Las mujeres que ejercían la prostitución debían abandonar la ciudad en Cuaresma»
Antes de retornar a su oficio, aquellas mujeres tenían que cumplir con el precepto de comulgar por Pascua Florida. Para ello, el domingo de Cuasimodo oficiaban la misa en la Catedral Vieja para ellas. Para ello los estudiantes iban a buscarlas a Tejares y acompañadas del Padre Putas atravesaban el rio en barcas identificadas por ramas, para distinguirlas del resto de embarcaciones, destaca Málaga, quien considera que quizá de esta costumbre salmantina viene la denominación de «rameras». Al día siguiente, el Lunes de Aguas se hacía una celebración «que era la fiesta de la mancebía», en la que incluso participaban organismos oficiales, puntualiza Jesús Málaga, e imagina algo similar la fiesta actual, con mucha gente, alimentos, bebida y música de algún tamborilero charro que amenizaba aquel ritual.


El exalcalde pone en valor la importancia de la mancebía en un tiempo, «sin tele ni radio» muy distinto al actual, donde no era tan tabú que los estudiantes asistieran a este lugar para su desfogue. Durante aproximadamente cien años fue así, hasta que un día «se quema o queman la mancebía». Según Málaga «los historiadores no se ponen de acuerdo». José Luis Yuste pone fechas, tanto al establecimiento de esta casa de las meretrices más buscadas de la ciudad, que data de 1497, como su desaparición, que fecha en 1618.



«Toda la ciudad celebraba la vuelta de las rameras, incluso los organismos oficiales»
El caso es que después de los Reyes Católicos, «comienza una fase de intentar redimir a las prostitutas». La ciudad comienza a hacerse más conservadora y «surgen lugares curiosos que buscan que aquellas mujeres dejen de ejercer la prostitución», como el Convento de la Penitencia, que «era un monasterio de clausura de Dominicas», en el que hacían votos las mujeres que dejaban los picos pardos. Ir de picos pardos es otra de las expresiones que Málaga considera que puede tener su origen en Salamanca, porque las prostitutas iban cubiertas con una saya, cuyo nombre viene de su color pardo y su terminación en pico.

Otro lugar en el que se redimía a las prostitutas fue lo que se conocía como las Arrepentidas de la Encarnación y la Casa Galera, especialmente dura esta última, donde las castigaban y las hacían mantener un régimen disciplinario.

Más adelante en el tiempo hubo otros lugares como Las Cruzadas, que estaba en lo que hoy es un solar junto a la actual Catedral Nueva, calle de los leones. Otro fue Las Adoratrices, hasta nuestros días en que prácticamente no quedan vestigios tan llamativos de aquel oficio que marcó el sentido de una tradición tan salmantina de alegre fiesta popular en el campo.


Fuente

http://www.elnortedecastilla.es/salamanca/201604/04/lunes-aguas-quiza-fiestas-20160404102705.html

Las imágenes han sido agregadas por mí, no aparecen en el texto original.
La mayoría han sido tomadas desde la web, si algún autor no está de acuerdo en que aparezcan por favor enviar un correo a  alberto.b.ilieff@gmail.com y serán retiradas inmediatamente. Muchas gracias por la comprensión.
En este blog las representaciones son afiches, pinturas, dibujos, no se publican fotografías de las personas en prostitución para no revictimizarlas; salvo en los casos en que se trate de documentos históricos.

Se puede disponer de las notas publicadas siempre y cuando se cite al autor/a y la fuente.




martes, 8 de marzo de 2016

La prostitución se cuela en el museo Van Gogh con 'Easy Virtue'

La prostitución se cuela en el museo Van Gogh con 'Easy Virtue'

Retrato de Julia Thal (mademoiselle Alice de Lancey) Charles Carolus-Duran


Además de pinturas, la exposición muestra monedas propias de los burdeles o uno de los registros de meretrices que existían en París
EFE
20/02/2016

El museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe hasta el 19 de junio "Easy virtue", una muestra que refleja el impacto de la prostitución en el arte francés de hace más de un siglo con más de cien obras de arte de Picasso, Degas, Van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La exhibición hace un recorrido por las diferentes modalidades que tenía la prostitución en la capital parisina entre 1850 y 1910.

A lo largo de sus salas se podrá observar desde cuadros de cortesanas que ejercían como trabajadoras del sexo a cambio de grandes sumas de dinero hasta mujeres que, ahogadas en deudas, eran explotadas salvajemente en los burdeles.

Axel Rüger, director del museo Van Gogh, recordó en unas declaraciones a Efe que actualmente la prostitución sigue siendo un tema prominente en Amsterdam. "También lo fue entre mediados y finales del siglo XIX en París, ciudad símbolo de la vida moderna de la época, así que era lógico que los artistas la reflejaran en sus obras". Rüger aseguró que el mismo Van Gogh visitó algunos burdeles y dejó constancia de ello en cartas escritas por su propio puño y letra.

Uno de los cuadros que saluda al visitante nada más entrar es 'Mujer en los Campos Elíseos por la noche', de Louis Anquetin. En él se puede ver a una señora abrigada por un grueso abrigo, mientras al fondo varios caballos trasladan carruajes por las calles de París. Solo tras contemplar detenidamente la pintura se vislumbra que justo detrás de la mujer, casi en las sombras, un hombre ataviado con un sombrero de copa se gira para observarla
."¿Se trata de un cliente? ¿Un acosador? ¿O un simple transeúnte caminando? No lo sabemos, de ahí la ambigüedad de la obra", explica Richard Thomson, profesor de Arte de la Universidad de Edimburgo.
Otros cuadros son más explícitos. Uno de ellos es un Baudric titulado 'La Magdalena penitente', donde se retrata a la cortesana Blanche d'Antigny recostada en el suelo a cielo abierto, desnuda de cintura para arriba mientras mira al horizonte.
 Esta mujer, según reza la inscripción que acompaña la obra, nunca vendió su cuerpo por menos de 500 francos y llegó a cobrarle 2.000 al príncipe Paul Demidoff por una noche.Un precio alto comparado, por ejemplo, con los 3 francos que Van Gogh pagaba por una visita a un burdel de Arles, en el sur de Francia.


                                                    Cama de 1860. Jan-Kees Steenman


La prostitución en la calle estaba legalizada en el París de la época bajo circunstancias especiales. Existía un registro de meretrices y estas solo podían trabajar cuando las lámparas de gas que iluminaban la ciudad por la noche se encendían. Si una mujer era detectada ejerciendo y no estaba inscrita, era detenida por la policía.
Uno de esos registros es exhibido en 'Easy Virtue' y en él se puede leer no solo información sobre las mujeres arrestadas, sino también sobre sus clientes, así como los nombres de homosexuales y modelos convictos por aparecer en fotografías pornográficas a principios del siglo XX.
Otros objetos de la muestra son unas monedas propias de los burdeles, que eran compradas por los clientes y canjeadas después por sexo con las prostitutas que trabajaban en ellos. De esta manera las madames, las propietarias de los negocios, evitaban que las chicas tocaran dinero real y, con ello, la posibilidad de que le robaran.
Pablo Picasso está presente en 'Easy virtue' con cuatro obras que el Van Gogh ha conseguido de préstamos de otros museos. Uno de ellos es "Desnudo con medias rojas", cuadro que el genio malagueño pintó cuando apenas tenía 20 años y que enseña a una pelirroja recostada en una especie de sofá blanco. La mujer lleva como única prenda de vestir unas medias que, no casualmente, van a juego con el color de su pelo.

Fuente

http://www.elmundo.es/cultura/2016/02/20/56c86016e2704e5d678b457f.html

Las imágenes aparecen en el original.
Abajo imágenes de cuadros y autores nombrados en la noticia obtenidas de internet.

'Mujer en los Campos Elíseos por la noche'. Louis Anquetin.


La Magdalena penitente. Paul Baudry