lunes, 1 de agosto de 2016

Sonia Sánchez 1

Sonia Sánchez - Testimonio de prostitución



Sonia Sánchez: 'Ninguna mujer nace para puta', la historia de una sobreviviente de trata y prostitución

Fue explotada sexualmente casi seis años. Aunque se defina a sí misma como una sobreviviente, se abraza a la vida con pasión y dignidad. Tuvo el valor y la fuerza interior para romper las cadenas de una de las peores esclavitudes de esta época. Se enfrentó a lo que ella llama 'la soledad de la puta' y en ese viaje subjetivo plagado de adversidades, deconstruyó y reconstruyó su vida. Hoy es escritora, formadora y activista feminista. La entrevistamos unos días antes de su participación en unas Jornadas Internacionales sobre Trata y Prostitución de Mujeres que se celebran en Madrid, organizadas por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres
Graciela Atencio — Feminicidio.net — 14/10/2015

España, Madrid - Resultó más fácil de lo que parecía entrevistar a Sonia Sánchez por Skype, en vísperas de su primer viaje a Europa. Mañana participa en las Jornadas Internacionales de prostitución y trata de mujeres que se celebran en Madrid, invitada por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres.

Sonia Sánchez

Su libro Ninguna mujer nace para puta, escrito a dos voces junto a María Galindo, es un referente entre los ensayos en español sobre la prostitución. En mi caso, hay un antes y un después de leerlo; el testimonio de Sonia Sánchez, su desgarramiento interior, su catarsis de superviviente de la prostitución y la trata y sus cuestionamientos, no pasan de largo, te sacuden hacia la toma de conciencia. Te dejan una marca. Ella es una heroína del siglo XXI que ha sobrevivido a una de las peores barbaries contemporáneas. Tiene la fortuna de poder contarlo y transformar el mundo que la rodea con su relato conmovedor, su discurso corrosivo y un optimismo desbordante.

La entrevista duró más de seis horas y se extendió por Skype durante todo el fin de semana pasado. 

Es imposible condensar su medio siglo de vida en unas páginas, pero la charla, mis preguntas y las suyas fluyeron en un encuentro a corazón abierto. 

LA OSCURIDAD
- Empiezo con una pregunta a la que estarás acostumbrada que te hagan: ¿Cómo llegaste a la prostitución?
- Tengo que remontarme a una circunstancia y es que a los 15 años abandoné la escuela secundaria. Nací en Villa Ángela, provincia del Chaco, rica en recursos naturales pero una de las más empobrecidas de Argentina. Cansada de comer bien cada tres días, tenía una hermana trabajando como empleada doméstica con cama adentro (interna) en Buenos Aires y decidí buscarme la vida allí de la misma manera.

- ¿Tenías una familia numerosa?
- Sí, mi madre era lavandera, trabajaba en casas como empleada doméstica por horas y mi padre era albañil. Somos siete hermanas mujeres. La mayor de todas ellas era la que vivía en la ciudad de Buenos Aires. La amiga de su patrona le pidió una mujer del interior para tenerla como empleada doméstica. Me acuerdo que discutí con mi madre porque ella no quería que viajara a buscar trabajo fuera de mi tierra. Pero yo me decía a mí misma: “Quiero progresar”. Era la cuarta de las siete. Y nada, así llegué con 16 años a la capital. La patrona me fue a esperar a la terminal de Retiro con un cartelito que decía: “Sonia Sánchez”. Siempre digo que los carteles han marcado mi vida. Fue fascinante llegar a una ciudad tan grande, recuerdo pasar por la avenida Córdoba y ver un río de coches, pensaba: “¡Guauuu! ¿Qué es esto?” Se me perdía la mirada hacia el cielo, ver tantos edificios altos. Me llevaron al barrio de Floresta, a una casa muy grande de dos plantas.
- Tenía que hacer todas las labores de la casa: lavar, planchar, limpiar y cocinar. Me acuerdo de que me levantaba a las cinco de la mañana y me acostaba a la una de la madrugada. Duchar a las nenas, prepararles el desayuno, así empezaba mi día. Solo descansaba los domingos por la tarde pero trabajaba de lunes a domingo. Entonces esa media tarde que tenía libre, leía el diario Clarín y encontraba en los avisos clasificados que pedían empleada doméstica, ofrecían mucho más plata de la que a mí me pagaban… Yo mandaba todo lo que ganaba a mi madre hasta que a los seis meses me cansé, había venido a Buenos Aires para progresar y ayudar a mi familia. Así que le pedí un aumento a la patrona y no me lo quiso dar porque, claro, era menor de edad, estaba sola y lejos de mi familia. Hoy puedo entender que era explotada laboralmente. Le dije a mi patrona que se buscara a otra persona y me sustituyeron por una niña paraguaya pagándole exactamente lo mismo que a mí.  Ahí empezó la violencia en mi vida. Me pusieron de patitas en la calle y tuve que buscar un hotel muy económico del barrio donde dormir.
- Pagué un hotel que me alcanzó para 15 días y en ese momento entré en otra dimensión en la que me desconecté de todo lo que me rodeaba. Mi hermana también había cambiado de trabajo y perdí su teléfono. Hace más de 30 años no existían los celulares (móviles) y no me podía comunicar con mi familia del Chaco porque no tenía ni luz ni teléfono. Así que cuando se me acabó la plata, el dueño del hotel me quitó la poca ropa que tenía y me quedé en la calle nada más que con lo puesto, un vestido y mi cartera con los documentos. Me vine a la plaza Flores y después caminé hasta la plaza Once, en el centro. Me acuerdo de que caminé más de 60 cuadras. Allí estuve viviendo un tiempo y pasé las fiestas de fin de año. Dormía durante el día en los trenes, donde me sentía protegida y de noche me quedaba despierta, no hacía ranchada con nadie.

- ¿Qué significa ranchada?
- Ranchada se llama a la gente que vive en la calle, se juntan tres, cuatro o cinco personas con colchones que recogen de la basura y duermen todos juntos, comen todos juntos, como si fuesen una familia de la calle. Existen las ranchadas de personas adultas y ranchadas de adolescentes.

- ¿Cuánto tiempo viviste en la calle?
- Viví cinco meses en Plaza Once. Me quedaba despierta toda la noche para protegerme de posibles agresiones. Comía lo que encontraba en la basura porque no sabía pedir. Empecé a enflaquecer por el hambre. La calle es el espacio más vulnerable para las mujeres. Estás a merced de todas y de todos. Ahora pienso, si hubiera podido terminar la escuela secundaria, si hubiera tenido una educación liberadora, si mis maestros me hubieran dicho: “No viajes a buscar trabajo a un lugar extraño porque no todas las personas que viajan, que migran, progresan”. Si hubiese podido partirle la puerta de la casa al intendente de mi pueblo para exigirle trabajo, educación, porque para eso están nuestros gobernantes, ¿no? Si hubiese tenido todo eso, no hubiera migrado.

- Tu historia es la de muchas migrantes que vienen a España a buscar trabajo y luego resulta que son engañadas y obligadas a prostituirse.
- Al final se migra para sobrevivir. En la prostitución no se vive, se sobrevive. Cuando vivía en la calle no sabía que existían las putas ni los varones prostituyentes. Tampoco sabía que existían los fiolos (proxenetas). En la pobreza del Chaco, mi vida era la de una niña inocente, aunque siempre trabajé. Coseché algodón desde los cinco años, era empleada doméstica, estudiaba y en mi adolescencia, los sábados iba a bailar.
- En la gran ciudad, sola y desamparada, no sabía nada, no me juntaba con nadie y no hacía ranchada,  así que seguí buscando trabajo. Los posibles empleadores me respondían que una persona que vive en una plaza no tiene domicilio legal y no me daban trabajo. Y así el mundo te va expulsando. Ya al tercer día que vivís en la calle te convertís en mugre… No tenía donde lavarme ni donde limpiar la ropa. En ese entorno, veía todos los días a mujeres que estaban sentadas en la plaza y me preguntaba: ¿qué estarán haciendo estas mujeres? Pensaba que estarían descansando antes de volver a sus casas. ¡Vos mirá la inocencia de mis 16 años! Hubo una que me produjo empatía, una mujer que en esa época tendría 50 años. Me acerqué a ella y le conté mi historia. Me dio plata para que me comprara champú, crema de enjuague y monedas para pagar la ducha pública de la estación de trenes. Me dijo: “Después vení y sentate aquí en la plaza”. Hice exactamente lo que me dijo y cuando volví, le pregunté: “¿Y ahora qué hago?”. Y me respondió: “Nada, sentate en el banco, que los hombres van a hacer todo”. Nunca más en mi puta vida me voy a olvidar de esa frase que me marcó para siempre. Así los hombres me hicieron la puta de todas y de todos… No recuerdo el primer varón que me prostituyó. En mi memoria borrosa me veo entrando sola a un hotel de pasajeros y con un plato de comida caliente en la mano. Una semana después la policía me llevó presa por primera vez y me enteré en ese momento que en la provincia de Buenos Aires se castigaba con cárcel a las prostitutas que estaban en la calle. ¿Y sabés por qué me detuvieron? Porque no tenía fiolo (proxeneta). La policía te obligaba a tener fiolo. ¿Cómo se le llama en España a un fiolo?

- Chulo. Pero ¿la policía te preguntó directamente si tenías chulo?
- Sí, por la coima (mordida). Lo que quería la policía era su cuota. Cuando le dije que no tenía fiolo me llevaron al Departamento de Moralidad. Fue en el 83, todavía estaba la dictadura, justo antes de que volviera la democracia. Y como no tenía un chulo ni pagaba la mordida, la policía se lo cobraba con la privación de mi libertad. Las mujeres que tenían proxeneta no eran detenidas. Acá en Argentina las llaman locas sueltas a las putas que no tienen fiolo. Yo nunca tuve fiolo.

- ¿Es más duro ser autónoma en el mundo de la prostitución?
- En la prostitución las mujeres no tienen autonomía ni libertad, sos coaccionada de una manera u otra por el varón de turno, por el fiolo o el Estado capitalista. Las que lo eligen son muy pocas y se supone que por ejemplo, las putas VIP lo eligen con total libertad pero eso no es verdad porque son esclavas de sus lujos y el producto de un capitalismo feroz que nos construye deseos consumistas innecesarios.

- Nos quedamos en que te detuvieron y descubriste que las putas que no tenían fiolo eran hostigadas por la policía e iban a la cárcel.
- He llegado a estar tres horas libre después de salir y volver a estar otros 21 días detenida de nuevo. Iba a una cárcel solo para putas que había construido Perón y que hoy funciona como escuela de suboficiales de la Policía Federal. En esa época, vivía presa la mayor parte del tiempo. Y en la cárcel la policía te enseña a odiar a otras mujeres.

- ¿Por qué?
- Nos encerraban a dos o tres mujeres en el mismo calabozo. Cuando traían a las prostituidas de los clubs privados, las whiskerías y los bares que tenían arreglos con la policía, esas mujeres se quedaban detenidas solo un par de horas. Ni siquiera entraban al calabozo, les tomaban las huellas digitales hasta que llegaba el fiolo o el dueño del lugar, que pagaban una multa grande y se llevaban a las chicas de su club. Y esto lo veíamos las putas de la calle que nos pasábamos encerradas 21 días. La policía nos aleccionaba sobre las chicas que no eran como nosotras. Ellas iban bien vestidas, con olor a perfume mientras nosotras nos quedábamos ahí tiradas. Después tuve que hacer un trabajo interior muy fuerte para sacarme esa rabia. Me di cuenta de que ese encierro y esa discriminación nos enseñaban a odiar a las otras mujeres.



- ¿Crees que los hombres del mundo de la prostitución y la trata: clientes, proxenetas y policía generan competencia entre las mujeres?
- Sí, totalmente. Ellos lo fomentan con mucha crueldad. Crean distintas categorías de putas. Están, por un lado, las de los lugares cerrados y se supone que estas son las que más ganan. En la práctica no es así porque los dueños de los prostíbulos se quedan con casi toda la plata de los servicios. Después están las putas de la calle, que son las más baratas entre comillas. Y esas, le tienen que dar parte de lo que ganan a su fiolo…
-…Un día me cansé de ir presa y de pelearme con la policía por no tener fiolo, así que decidí buscar trabajo. Me compré el diario Clarín –a punto de cumplir 17 años- y encontré un aviso: “Se necesita camarera. Buena paga. En el sur, Río Gallegos”. Aparecía un número telefónico. Llamé y me citaron en una oficina de la calle Independencia, en Once. Me recibió un hombre. Le expliqué que necesitaba el trabajo de camarera, pero no tenía experiencia. Me lo dio y me pagó el pasaje de avión. Al día siguiente, cuando llegué a Río Gallegos me esperaba otro señor con otro cartelito que decía lo mismo que la vez anterior: “Sonia Sánchez”. Me llevó a un bar, donde me recibió una mujer que hoy es una de las grandes traficantes de mujeres del sur de Argentina. En Santa Cruz (la provincia a la que pertenece la ciudad de Río Gallegos) hay cinco familias de fiolos que trafican mujeres, manejan toda la provincia y son millonarios gracias a la complicidad de los políticos de Argentina. Además son peronistas. Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista.
- Cuando yo le doy mi DNI, el dueño del local me dice que no voy a trabajar de camarera sino de puta. Se trataba del prostíbulo VIP de la ciudad en esos años y allí nos explotaban a 10 mujeres muy jovencitas, casi todas de 17 años como yo que veníamos de varias provincias. Nos daban ropa de calidad y tacones que después nos cobraban descontándonos el coste de nuestros sueldo. Era el único prostíbulo de la zona que tenía televisor color y lo habían traído de España. Estaba encendido las 24 horas con películas pornográficas.

- ¿El prostíbulo funcionaba las 24 horas?
- Sí, claro, y nos obligaban a atender a los hombres a cualquier hora. Solo descansábamos dos o tres horas y de nuevo a la explotación. Nosotras no manejábamos el dinero, nos daban una pulserita en la que contabilizábamos las penetraciones… También nos descontaban del sueldo la comida. A veces llegábamos a atender a decenas de hombres en un día. Al poco tiempo de llegar me hicieron un bautismo: una violación masiva de 25 hombres traídos por cinco amigos de la casa (los que pagaban el ritual), de siete de la tarde a siete de la mañana. El bautismo se practicaba con cada puta nueva que llegaba a local. Se probaba toda la carne nueva. Esa noche se hacía buena caja y el local se cerraba para que se llevara a cabo el ritual.

- Aquí a los dueños de prostíbulos se los llama empresarios de clubes de alterne. ¿Conociste a algún proxeneta bueno?
- No existen los empresarios de la prostitución buenos. ¡Ni en las películas de Hollywood existen! Yo me escapé del prostíbulo, pero te juro que a día de hoy no recuerdo cómo lo hice. Recuerdo que hace dos años entré en un ataque de pánico, empezaron a salir fotografías en mi memoria, traslados vinculados a mi situación de trata… Recién ahora están brotando todo el miedo y el dolor soportados… Estuve alrededor de cinco meses secuestrada y nunca vi un peso de lo que ganaba.

- ¿El prostíbulo en el que fuiste explotada sexualmente continúa abierto?
- Si, el dueño hoy es millonario y también tiene otros dos macroprostíbulos, uno en Río Gallegos y otro en El Calafate, a tres cuadras de la mansión de Cristina Kirchner, la presidenta de este país. Hace dos años ayudé a una menor de 17 años que fue rescatada de uno de esos prostíbulos. Este hombre fue denunciado ante la Justicia, lo detuvieron y a las horas quedó en libertad. La cosa ha empeorado en Río Gallegos desde que fui prostituida allí. Ahora hay 80 prostíbulos, en una ciudad con apenas 100.000 habitantes. Por otro lado, el norte de Argentina es la cuna de las putas: Salta, Formosa, Tucumán, Chaco son provincias muy pobres y las chicas salen de sus pueblos huyendo de la miseria.  El 90% de las niñas y adolescentes traficadas en Argentina caen en las mafias de la prostitución buscando trabajo.

- ¿Qué pasó después de que te escapaste del prostíbulo?
- La huida duró varios meses desde que salí de Río Gallegos hasta que volví a Buenos Aires. Llegué a pesar 44 kilos y estaba súper consumida, no recuerdo nada de nada de esa época.

- A veces es bueno olvidar.
- Pero no fue algo voluntario, de hecho, como te dije antes, estoy volviendo a recordar… Me veo parada a dos calles de la plaza Flores, la primera plaza de Buenos Aires que conocí. Me veo otra vez en la calle. Al final era lo único que conocía de la ciudad, la plaza Flores es el cementerio de las putas.

- ¿Por qué?
- Porque es una zona de oferta de prostitución. Y están las más viejas, las que mueren como putas. Volví a esa plaza en el 87, cinco años después de que llegué a Buenos Aires. No sabía en qué día y año vivía… tu cabeza solo funciona para intentar sobrevivir.

- ¿Cuánto tiempo más hiciste la calle?
- Año y algo, hasta que un día, a las dos y media de la tarde, en el barrio de Flores me levantó un prostituyente en su coche. Arreglamos un precio y nos fuimos a un hotel. Dentro de la habitación me atreví a decir ‘no’ a una cosa que me pidió y el tipo me cagó a palos. Cuando cuento esto insisto en que las mujeres prostituidas no pueden decir ‘no’, no son libres, sino objetos de uso y abuso de los hombres. Y a muchas las matan porque se niegan a someterse a torturas o violencia extrema. El tipo me rompió la nariz y el tímpano, toda ensangrentada logré llegar a la puerta y la golpeé fuerte para que me escuchara el conserje. Si no hubiese entrado a la habitación hoy no estaría viva. El conserje llamó a la policía pero la cosa quedó en una mordida que el prostituyente le dio a la policía. Y a mí, en lugar de llevarme al hospital me metieron en un calabozo. Esa noche toqué fondo… fue la noche más larga y más profunda de mi vida. También la más liberadora. Tuve que llegar hasta ahí para decir: ¡Basta! Tuve que romper con la falsa imagen de la puta que va siempre sonriendo, comiéndose la vida en una puta esquina, con ese falso discurso: “soy yo la que pone el precio, la que decido, la que entro y salgo de una negociación cuando quiero…”. Tuve que deshacerme de esas estúpidas ideas, ese falso orgullo y esas falsas tomas de decisiones. En esa noche negra me acuerdo que lloré, lloré y lloré; era un monstruo del llanto.

- ¿Estabas sola?
- Sí, la policía me había soltado. Me acuerdo de que en casa había un espejo muy grande, cuando vuelvo en mí después de llorar y llorar durante horas, me veo frente al espejo y creo que fue la primera vez en mi vida que me vi a mí misma. Esa noche no huí. Yo vivo maquillada siempre, las putas viven pintadas, es un acto muy mecánico, tratás de pintarte rápido para no ver lo que te devuelve el espejo. Por primera vez en mi puta vida no huí, me quedé frente a ese espejo, y lo que me devolvió ese espejo no era la Sonia de 16 años que emigró para buscar un trabajo y progresar. Tampoco me vi la mujer en situación de prostitución de la que hablan las feministas, ni la trabajadora sexual de la que hablan las trabajadoras sexuales que reclaman derechos laborales. Me vi la puta. La puta de todas y de todos. La puta de la sociedad y del Estado patriarcal. Necesitaba sacar esa palabra de mi cuerpo. Necesitaba decir en voz alta: PUTA. Fue muy doloroso y por eso respeto y comprendo a las mujeres prostituidas que no se atreven a pronunciarla, a aquellas que dicen trabajo sexual y las que se refieren a las mujeres en situación de prostitución para no decirla… comprendo que rechacen la palabra puta. Asumir la identidad de puta es lo que me permitió dejar de maquillar la violencia. A partir de entonces empecé a llamar a las cosas por su nombre y esa misma noche tiré a la basura todos mis disfraces de puta: tacones, shorts, peluca, porque los tipos acá querían que las putas fuesen rubias y de pelo largo y yo era una negra que necesitaba comprarse pelucas rubias, así que también tiré la peluca. Esa noche me pregunté: "¿Quién soy?" y me deshice de todas las identidades alquiladas.

- ¿Tuviste amigas?
- En ese mundo no hay amistad,  hay complicidades. En la prostitución no se puede cultivar afectos. Todo es abuso, todo es comercio. No hay amistad, no hay amor.

- O sea que nunca te enamoraste de alguno de los hombres con los que estuviste.
- No, no me enamoré de ninguno. En la prostitución no hay afecto ni caricias ni abrazos. Hay manoseos y violencia. Cómo te vas a enamorar de alguien que te manosea, que te viola. Que te paga para penetrarte como él quiere.

- ¿Crees en el eslogan “Los hombres de verdad no compran mujeres”?
- Y bueno, los hombres tienen que construir una nueva masculinidad y dejar de ir de putas.

LA LUZ

- ¿Cómo fueron los días siguientes a la noche más oscura de tu vida?
- Decidí buscarme un trabajo pero claro, no tenía currículum. Me planteé: “Lo único que voy a decir es que soy Sonia Sánchez, chaqueña y recién llegada a la ciudad de Buenos Aires”. Conseguí empleo en una fábrica de cucuruchos de helado. Ahí me recuperé. Pensaba y pensaba mientras clasificaba cucuruchos que se distribuían en heladerías de todo tipo, desde barrios bacanes (de clase alta) hasta los más pobres como la villa (chabola) 38. Cuando salía de la fábrica me iba a caminar a la avenida Corrientes, me metía en las librerías y me pasaba horas leyendo los libros que no me podía comprar.
- Empecé a recuperar mi cuerpo, me pasaba un montón de tiempo debajo de la ducha, me daba largas duchas… Y ahí me di cuenta de que cuando te hacen la puta de todas y de todos, tu cuerpo no te pertenece. Tu cuerpo es alquilado una y otra vez a tu fiolo. Si mi cuerpo no me pertenecía cuando era puta, yo debía recuperarlo, y recuperar significa conocer. ¡Todo lo que me costó perder la vergüenza de verme desnuda bajo la ducha! Tuve que aprender a acariciar porque la puta no sabe acariciar. También debajo de la ducha. Sola. Cuando empecé a acariciarme a mí misma me di cuenta de que estaba aprendiendo a quererme. Muchos meses me llevó poder decir: ¡Este cuerpo es mío! Empecé a aceptarme como soy y a tener voz propia. Fue un proceso rico en emociones y sensaciones. La prostitución tiene una dialéctica: dentro de la prostitución buscaba las puertas de salida y no quería hablar como todas las mujeres prostituidas pero al mismo tiempo cuando intentaba salir me encontraba con que existía un discurso, el de la trabajadora sexual, que no me dejaba que tuviera mi propio discurso, mi propia subjetividad... Desde entonces trabajo mucho con mi persona y me cultivo, leo mucho, me gusta aquello que tenga que ver con los problemas sociales, la filosofía, aunque a veces no la entiendo, me encanta leer filosofía; también me gusta la psicología. Todo esto lo conseguí cuando me vi a mí misma. ¡La puta no se ve a sí misma, hermana! La puta no mira su cuerpo porque su cuerpo es un campo de batalla. Y por eso una lo rechaza.
- Después conocí a mi primera pareja, Roberto, el padre de mi hijo, Axel, que hoy tiene 19 años. Tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito. Mi hijo es un gran compañero, desde los cuatro años me acompaña a todas partes, él sabe mi historia. Nunca le oculté nada, no me gusta ocultar nada de mi vida. Y como sabía que a mi hijo le iba a caer algún día el insulto hijo de puta, lo eduqué con las herramientas necesarias para que se defendiera desde la no-violencia. Mi hijo nunca se irá de putas, entre otras cosas, porque es un varón feminista.
- A todos los varones que han pasado por mi vida les conté mi historia debido a que por mi activismo soy una mujer pública. Desde que cambié de vida siempre les dejé claro que no podían cruzar la barrera del maltrato.

- Puedes sostener relaciones igualitarias.
- ¿Sabes por qué? Porque lo único que la prostitución no pudo destruir en mí fue la capacidad de amar. Por eso yo no odio. Las mujeres me preguntan a veces: “¿Vos no odiás a los varones con todo lo que te hicieron?” No puedo sentir odio, si sintiera odio, todas esas personas que me hicieron daño seguirían viviendo en mí.

- ¿Haces terapia?
- No hago terapia entre cuatro paredes ni con psiquiatra ni psicólogo. Considero que la violación en la prostitución es pública, por lo tanto yo hago una terapia ahora cuando estoy hablando con vos, hago terapia cuando doy mis talleres y charlas. La marca de la vergüenza y el dolor que vivimos las putas no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. No son solo míos la vergüenza y el dolor de haber sido humillada y violentada, ¿por qué tengo que encerrar ese dolor entre cuatro paredes? Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes. Ustedes hagan lo que quieran con eso.

- Te va a tocar hacer mucha terapia en España. Prepárate.
- Eso quiero ahora, estoy muy ilusionada. Es mi primer viaje a Europa.

- En tus charlas y conferencias dices que el cuerpo de la puta no es solo un campo de batalla del putero y del proxeneta.
- Es también del Estado, de las grandes agencias internacionales de la ONU, por ejemplo el Banco Mundial, el ONUSIDA. Cuando vos hablás con las putas organizadas, las agencias internacionales que te dan los subsidios y las ayudas son las que te orillan a utilizar el término trabajo sexual, En 1998 el Banco Mundial empezó en Argentina con este tema. Al neoliberalismo le conviene que exista el trabajo sexual. Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales que intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual.

- Pareciera que el imaginario patriarcal pone a las mujeres que son pobres en el dilema de elegir entre ser putas o pobres, como si la prostitución fuese una vía de salida de la pobreza extrema.
- Ese dilema es falso. El discurso fálico del trabajo sexual se basa en que la puta adquiera un falso orgullo y una falsa toma de decisión, pero como la puta está atravesada de violencia y de humillación, el discurso del trabajo sexual es como un corset que la mantiene muy erguida frente a esa violencia que padece en la puta esquina o en un prostíbulo. El que decide es el varón prostituyente, el proxeneta, el Estado y los organismos internacionales. La puta acaba su vida siendo puta y pobre. Y muchas mueren solas y sin que nadie reclame sus cuerpos de la morgue. Te encontrás todos los días con casos de cuerpos que son donados a las facultades de medicina para que los estudiantes hagan sus prácticas. Si el cuerpo de las putas no les pertenece en vida, menos les pertenece cuando mueren… El cuerpo más desechable es el de la puta. Eso explica que también los asesinatos de putas no sean considerados femicidios. Nadie habla de eso.

- El femicidio por prostitución es invisible en España.
- Deberíamos ocuparnos más del asesinato de putas, hacer más ruido en los medios de comunicación para que se nos escuche.

- Desde Feminicidio.net lo intentamos, pero en España no nos hacen mucho caso la verdad. Cuéntame sobre qué estás escribiendo en tu nuevo libro.
- Ahora mismo estoy trabajando en la idea de la prostitución como campo de concentración, pero no porque te pasas la vida encerrada en un prostíbulo. No me refiero al encierro literal, sino a sus efectos. Cuando estás en una plaza o en una carretera también te sentís como si estuvieses encerrada en un campo de concentración, aunque tengás ante tus ojos un cielo abierto. Hay que ver lo que encierra la paradoja. Estás controlada, sos torturada física y psicológicamente. El pene es como una picana. Son tan tremendos los efectos provocados en tu cuerpo y en tu mente, que el olvido forma parte de la experiencia que envuelve al campo de concentración.

- ¿Qué es la escritura para ti?
- Reparación, paz interior. Lo primero que escribí cuando empecé a reconstruir mi vida fue: “Soy una mujer, no una cosa”. En los talleres con otras prostitutas cuando nos sentábamos a escribir les decía: “Vamos a reapropiarnos del saber que nos dio la violencia que recibimos”. Para mí también es una necesidad escribir.

- En España la prostitución y la trata mueven cinco millones de euros por día. ¿Mueven mucho dinero las mafias de la trata en Argentina?
- En Argentina no conocemos las cifras de la plata que mueve la trata pero sabemos que el cuerpo de una niña se alquila hasta 30 veces por noche a 1.000 pesos argentinos en un prostíbulo en el que hay hasta 20 niñas y mujeres. Y por eso el sistema necesita vendernos a las mujeres empobrecidas un falso discurso progresista de derechos. ¿Cuáles son los derechos de las putas? ¿Preservativos gratis? ¿Tener un jubilación como prostituta? ¡Perdón! Si es que una llega viva a la jubilación. La mayoría de las putas no llega a la vejez. Y si llegas a vieja como puta no vales nada. Las putas viejas cobran una miseria por un servicio. En el supuesto de cotizar, ¿por cuántos años de puta vas a tener una jubilación? ¿Y por qué se jubila una puta? ¿Por la cantidad de penetraciones que ha tenido en su vida? ¿Cuáles son los servicios sexuales que se consideran como trabajo?

- ¿Cómo defines el trabajo sexual?
- Eso mismo me pregunto: ¿qué es trabajo sexual? ¿Penetración de boca, vagina y ano? ¿Eso es trabajo sexual? Una mujer que realiza un trabajo sexual no es una mujer sino una boca, una vagina y un ano. A eso nos reduce ese trabajo, no somos personas, no tenemos un cuerpo las putas porque un cuerpo es un todo. Las campañas de las organizaciones internacional que conceden millones de dólares en Argentina para las trabajadoras sexuales lo focalizan en el VIH, malaria, enfermedades venéreas y nada más. No les importa la salud de las mujeres. La puta no tiene pulmones, no tiene ojos, no tiene sentimientos… Solo tiene boca, vagina y ano.
- Doy talleres a jueces y policías y les digo: “definamos juntos qué es el trabajo sexual y qué produce una puta”. Llamemos a las cosas por su nombre, le choque a quien le choque. En Argentina las que defienden el trabajo sexual dicen que hay que inscribirse como monotributista (autónoma). ¿Contribuir todavía más al Estado por ser explotada sexualmente? Y cuando se factura, ¿por qué concepto? ¿Cuáles son los servicios sexuales? ¿Te digo cuáles son los servicios sexuales en Argentina que se deberían facturar? Hablo con ejemplos del lenguaje fiolo, un lenguaje que tapa, maquilla y distorsiona la realidad. Media francesa: chupada de pene con o sin profiláctico y el varón elige dónde eyacular. Lo hace en la vagina o en el ano de la puta. La francesa es sexo sin profiláctico y el varón eyacula en la boca de la puta. Después viene el completo, con o sin preservativo, el varón te penetra por la boca, después por la vagina y al final eyacula en el ano de la puta. El otro servicio sexual es la lluvia dorada: el varón te obliga a orinar sobre su cuerpo, mientras este te humilla con sus palabras que lo excitan y después eyacula. Y así toda una variedad más de servicios sexuales. Ahora, te pregunto, ¿eso puede ser considerado un trabajo? Lo que me hicieron a mí, tan frecuente, un bautismo: ¿eso se puede considerar un derecho? Todo el mundo que defiende el trabajo sexual no describe a qué se le llama trabajo sexual.

 - ¿A los jueces, abogados y policías les describes esto tal cual me lo estás describiendo a mí?
- Claro.

- ¿Y cómo reaccionan?
- Algunos no lo toleran. Les digo: “A ver, ustedes, que son tan expertos, descríbanme a mí el delito de trata de personas con fines de explotación sexual”. Los junto en grupos y les pido como ejercicio que me definan el delito, en qué consiste. Porque con el asesinato les resulta más fácil: “Juana Velázquez sufrió 15 puñaladas, le reventaron el ojo derecho, recibió golpes en tórax, brazos, cara, fue violada, su cuerpo fue encontrado dentro de una bolsa de plástico y arrojado a un contenedor de la basura”. Así describen el delito de un asesinato. En cambio, los jueces describen el delito de trata: “Sonia Sánchez, oriunda de Villa Ángela, Chaco, de 20 años, fue traficada al prostíbulo ‘Las gatitas de Marta’, siendo la dueña fulana de tal, por seis meses”. Esa es toda la descripción que hacen en sus relatos judiciales. Yo les pregunto: “¿Cómo saben cuánto dinero produjo la explotación del cuerpo de una víctima de trata? ¿Cómo saben cuántas veces fueron penetrada, cuántas veces fue violentada, golpeada, violada? Los jueces dicen solamente en sus dictámenes: “fue explotada sexualmente” y punto. Unos abogados de Mendoza me dijeron: “Ya con decir ‘explotada sexualmente’ se entiende a qué se refiere el delito”. Los invité a que ellos como varones describieran esa violencia que otros varones practican impunemente con las mujeres prostituidas. Y les costó hacerlo. En la trata no se llama a las cosas por su nombre. Y si le preguntas a una puta sindicalizada cuáles son los servicios sexuales que realiza, no te los dice. ¿Y por qué pasa esto? Porque produce vergüenza. Insisto: el Estado capitalista nos reduce a las putas a ser una vagina, a producir dinero de nuestras vaginas, bocas y anos.

- Es descarnado escucharte hablar así.
- No hay otra manera de decirlo, hay que hablar sin tapujos. ¿Y sabés por qué? Porque las mafias vienen por nuestras niñas, porque cada día aumentan la prostitución y la trata… Mi madre cuando me parió no dijo que Sonia iba a ser la puta de la familia. Y hoy con la trata de personas, muchas mujeres, muchísimas, todas las que son pobres, están en peligro de ser víctimas de trata. Y también los varones, cada día hay más varones traficados y feminizados en la prostitución.

 - ¿Alguna vez recibiste amenazas de muerte?
- Ahora mismo tengo dos amenazas de muerte denunciadas en la Procuraduría General de la Nación. En el 2007, después de la presentación de mi libro Ninguna mujer nace para puta, me tuve que ir a Bolivia y mandar a mi hijo a otro lado ya que me persiguieron varios fiolos en Buenos Aires. Por todo esto mis hermanas no desean que siga en esta militancia. Trabajo mi miedo cada día, de otra manera no podría ni salir a la calle. 

- ¿Qué les dices a los adolescentes que se están iniciando sexualmente para convencerlos de que no se vayan de putas?
- Me hace muy feliz dar talleres a chicos de la escuela secundaria. Describo en la pizarra tres situaciones: 1) Hacer el amor. 2) Tener buen sexo. 3) Prostitución. Y les pregunto: ¿Cómo es hacer el amor? Muchos no saben describirlo simplemente porque no saben qué es. Les explico que no hay cosa más maravillosa que disfrutar de hacer el amor y de tener sexo con otra persona de manera consensuada y sin violencia. Los adolescentes son muy perceptivos y lo entienden bien. Aquí en Argentina hay una práctica entre los jóvenes de ahora, cuando van a los boliches (discotecas), los locales les ofrecen la jarra loca (una mezcla de alcohol y bebidas energizantes de muy baja calidad), que cuesta 150 pesos. ¿Y qué pasa con las chicas? Ellas llevan menos dinero que ellos y la mayoría de las veces solo tienen plata para pagar la entrada del boliche y no para pagar la jarra. Entonces muchos chicos en los boliches negocian: “yo te pago la jarra loca y vos me hacés un pete (sexo oral)”. Algunas chicas aceptan esas reglas del juego y hasta les parece gracioso. Les pregunto: “¿Qué diferencia hay entre intercambiar una jarra loca por chuparle el pene en el baño de un boliche a un varón y la puta de tu barrio que está en la esquina cuando salís del colegio, que le cobra un supuesto servicio sexual a un prostituyente?  Ninguna. A vos ese varón te está haciendo la puta de ese boliche, te está haciendo la puta de ese colegio. Te están prostituyendo por una jarra. Hoy es una jarra, después es una costumbre y el año que viene es una puta esquina”.  Y a ellos les digo: “Ustedes, los varones, aprenden a ser prostituyentes desde chicos, y así también aprenden a ejercer violencia y poder sobre las chicas, y lo peor es que se creen que eso puede hacerlos felices cuando ni aprenden a hacer el amor”. Y ahí empezamos un debate sobre cómo se hace el amor y terminamos haciendo un relato de cómo hacer el amor… Después les enseño cómo usar los preservativos, a las chicas les enseño cómo negociar, a que aprendan a tener sexo desde el cuidado y el placer. No separo la educación sexual de la prevención de la prostitución. ¡No se puede! Si todas y todos fuésemos educados para aprender a hacer el amor, esta sería una sociedad menos violenta y menos precarizada a nivel sexual.

 - ¿Qué opinas de la pornografía?
- La pornografía educa en la violencia y nos hace muy precarios sexualmente. Es otra de las puertas de entrada a la prostitución y al tráfico de mujeres. Lo importante es enseñarles a las y los adolescentes a que diferencien entre hacer el amor, tener buen sexo y acceder a la prostitución.

- Cuéntame de tu experiencia en el trabajo con mujeres que quieren salir de la prostitución.
- Lo que hice en las dos organizaciones donde trabajé fue acompañar a las mujeres en su capacitación laboral y exigir al gobierno que creara fuentes de empleo. Las putas no tienen cultura del trabajo sino cultura de la explotación. En Argentina no hay programas a nivel nacional ni provincial que ayude a las mujeres a salir de la prostitución y tampoco hay programas para mujeres prostituidas y víctimas de trata focalizados en que estas mujeres se puedan reconstruir subjetiva y emocionalmente. No solo hay que darles trabajo. Aquí no hay nada de eso como tampoco hay restitución de derechos económicos, sociales y culturales para estas mujeres. ¿En España existen este tipo de programas?
 - No.
- Es que a los Estados no les importan las putas, es un problema mundial del capitalismo, del neoliberalismo.

- ¿Qué necesita la sociedad del siglo XXI para acabar con la prostitución?
- Primero, tenemos que empezar a desdibujar la frontera entre las buenas y las malas mujeres. Es el patriarcado el que nos divide entre buenas y malas, y eso también nos afecta en las alianzas entre nosotras. Creo que las mujeres debemos organizarnos alrededor de otro tipo de complicidades que estén destinadas a luchar contra todo tipo de violencia.

- Es un deseo difícil de alcanzar teniendo en cuenta que las regulacionistas y abolicionistas no podemos sentarnos a hablar para encontrar puntos de encuentro en el debate de la prostitución.
- Eso pasa porque no podemos mirarnos ante un mismo espejo, nos relacionamos por las diferencias y no por las cosas en común. El debate entre abolicionistas y regulacionistas de la prostitución está manipulado por el capitalismo y el patriarcado. Hay que profundizar más en el debate y poner otras y más cuestiones en común, nos unen más cuestiones de las que nos separan. Profundicemos en el debate y no lo cerremos entre putas, abolicionistas y regulacionistas. El debate tiene que abrirse a toda la sociedad. Y parte de nuestra tarea como feministas y activistas de derechos humanos es conseguir ese objetivo.

Fuente

http://www.feminicidio.net/articulo/sonia-s%C3%A1nchez-ninguna-mujer-nace-puta-la-historia-sobreviviente-trata-y-prostituci%C3%B3n


Vea también la próxima entrada con otra entrevista; Sonia Sánchez 2



lunes, 25 de julio de 2016

Alika Kinan -2- Testimonio de Prostitución

Alika Kinan -2- Testimonio de Prostitución


9 de octubre de 2015
Hasta hoy tengo el estigma de haber sido prostituta.

Lo dijo Alika Kinam, rescatada de una red de trata de personas en 2012. Tras un largo proceso, pasó de ser víctima a militante por la defensa de los derechos de las mujeres y hoy es la primera querellante contra sus proxenetas. "Pese a la ley, el Estado no se ocupa de las víctimas de trata", denunció
 
Alika Kinan
El 18 de octubre de 2012 a las 0:30, la puerta de la whiskería "El Sheik" fue derribada en un allanamiento protagonizado por efectivos de la Gendarmería Nacional. Detrás de una simple puerta había un prostíbulo, tan oculto como conocido por todos: siete mujeres fueron rescatadas, tres proxenetas detenidos y las historias de abuso, violencia, drogas, alcohol y el aberrante delito de trata de personas quedaron al descubierto en Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego.
Una de ellas era Alika Kinan, una mujer que durante 20 años fue prostituida y que hasta la medianoche de ese día ignoraba que tenía derechos, porque había crecido en un mundo de obligaciones. Tampoco sabía que era una víctima de uno de los sistemas más sanguinarios, fatales y crueles que una sociedad puede esconder: el prostibulario, porque si hay algo de lo que lamentablemente no quedan dudas es de la complicidad de las cientos de personas que pagan para que esto siga pasando.
La municipalidad de Ushuaia se encargó de hacerle a cada prostituta la libreta sanitaria
"Se entiende por  trata de mayores la captación, el transporte y/o traslado –ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior–, la acogida o la recepción de personas mayores de 18 años de edad, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aun cuando existiere asentimiento de ésta", explica el artículo 2 de la Ley 26.364 que sanciona la trata de personas y ampara a sus víctimas, al menos en la letra.

"Viví en situación de esclavitud durante tanto tiempo, fui explotada sexualmente durante 20 años... De eso no te recuperás nunca porque es algo que vive con vos, son heridas que quedan en el alma", dijo a Infobae Alika Kinan. Su voz es muy parecida a su imagen: bella y poderosa, pero también tiene tanta fragilidad como firmeza, propia de los años de dolor, de esos que jamás encuentran letras ni palabras para poder ser expresados.

"En el sistema prostibulario no te tratan bien. Soportás maltrato (psíquico y económico), vejaciones, demasiados abusos, golpes... Hasta el día del rescate no sabía qué era la ley de trata, no sabía cuáles eran mis derechos porque toda mi vida había vivido de esa forma. No sabés que sos esclava de la situación –hasta crees que elegís, pero para elegir debe haber otras opciones– y la negación de reconocerte como víctima es grande. La trata ejerce la peor y la mayor violencia sobre el cuerpo de una mujer y arruina el alma. Me costó mucho verme como víctima, por eso, el que cerraran el lugar donde estaba segura fue terrible; los proxenetas te llegan a hacer creer que son tu familia y que te cuidan, pero te cuidan para que no te enfermes, para que no te contagies nada y así seguir generándoles dinero", recordó. Para ella no fue fácil romper con ese paradigma, casi un destino: es nieta, sobrina e hija de prostitutas. Sus padres la abandonaron cuando era apenas una adolescente, junto a su hermana, mucho menor. Salir a la vida con 16 años y con una niña a quien criar no le fue fácil.

De Córdoba a Ushuaia, de la prostitución a la trata

A Kinan no le tiembla la voz a la hora de contar su historia, lo hace sabiendo que su testimonio puede ayudar a otras mujeres. Su infancia fue con un padre violento, que tenía un bar y que luego maltrató a su madre que fue prostituida junto a su tía en un burdel del tío. El hombre se marchó, luego la madre abandonó a Alika y a su hermanita de 9 años. "Cuando tenía 16 años, mi mamá nos abandonó. En mi familia la violencia era algo naturalizado y la manera en que se llega a la prostitución, también. Mi abuela era prostituta, al igual que mis tías y mi madre... Con mi hermana quedamos solas y llegó el momento en que no teníamos ni para comer ni lugar donde vivir y muy pocas opciones de vida. Era muy chica y en ningún trabajo me tomaban... en todos excepto uno", lamentó. Fue una conocida la que le comentó, ante esa situación extrema, que conocía un lugar de masajes privados donde se hacían despedidas de solteros. La desesperación la llevó a tocar esa puerta. Tiempo más tarde otra joven le contó que había estado en algunos cabarets del Sur, donde se reconocía la buena paga por los "servicios", como lo llaman en la jerga. Llegó a un burdel de Ushuaia en 1996, con 18 años, y permaneció allí hasta 2012.

Alika tenía 18 años cuando llegó a Tierra del Fuego. "Me dijeron que iba a inaugurar un boliche, estaba en una situación de demasiada necesidad y la verdad es que no hice muchas preguntas. Tampoco tenía los recursos, ni la familia para hacerlo. Nadie me ayudó a pensarlo. Había buscado trabajo por mucho tiempo y me fue negado, era chica para algunas cosas, pero al sistema prostibulario se llega fácil, pero tener una vida normal no es fácil. Eso me fue negado".
 
Alika Kinan
Sin clientes no hay trata

Ante tanta indiferencia y desgaste los tratantes se presentaron ante ella casi como salvadores, aunque fueron sus peores verdugos. Lo hacen con todas las mujeres que absorben: se aprovechan de la poca o nula expectativa que tienen y de lo devastadas que están sus vidas. Ellos saben cómo tener atada a una mujer y abusan de su poder: "Desde que llegás te hacen un plan de multas que genera deudas de las que es imposible salir. La deuda es por los pasajes, por llegadas tarde, por estar un minuto más en la habitación. Por ejemplo, si llegabas tarde decían que les debías $500", explicó. Pero todo eso no pasó inadvertido para los funcionarios de la ciudad austral, todo lo contrario.

"Al llegar, mis proxenetas me llevaron a la policía, que preguntó dónde iba a estar y me abrieron un legajo. Luego tuve que hacerme la libreta sanitaria, ésta se hace cada tres meses, para decir que eras una puta sana. La municipalidad (varios inspectores eran clientes del lugar) hacía controles para comprobar que todas las mujeres tuvieran las suyas en regla y controlaban que no hubiera menores... Que las libretas estuvieran en regla quería decir que las chicas no tenían sida. Nadie frenaba para hablar con ninguna, nos ninguneaban. Esto hoy en Tierra del Fuego ya no pasa, pese a que ese sistema de libreta sanitaria y la ley de trata convivieron algunos años".

La vida en el prostíbulo Sheik

"Desde que se cierra la puerta de una habitación no sabés lo que va a pasar y de lo que pasa adentro no se habla, sí antes. A veces se aconseja a las chicas, sobre todo a las más chicas y nuevas. 'Tené cuidado que no te pegue´, ´Ese se saca el forro´, ´Ese deja propina´... Pero cuando se vuelve es en silencio, un silencio doloroso, vergonzante, porque incluso hay que soportar las burlas y menosprecio de los proxenetas: ´Estuviste flojita hoy´, a veces decían. Pese a eso adentro hay contención. Entre nosotras nos conteníamos y nos cuidábamos, dentro de lo posible", rememoró.
Entre los proxenetas había dos mujeres que trabajaban en la barra del boliche de donde Alika y otras seis mujeres fueron rescatadas. Ellas controlaban "el negocio". Sobre ellas, Kinan dijo: "Ellas fueron víctimas y creo que sintieron en ese poder de victimaria una especie de revancha, lo sienten como un falso empoderamiento. En los prostíbulos siempre hay mujeres, porque al hombre no le gusta pagarle a otro hombre. Debe sentir que otro hombre esgrime poder sobre sus derechos."

Desde las 23 hasta las 6 de la mañana, el desfile de hombres era continuo. Desde los que bajaban de los barcos pesqueros, extranjeros que desembarcaban de lujosos cruceros hasta los que entraban –carpeta en mano– para poner las "libretas sanitarias" en orden. "Una mujer en situación de trata siempre es sostén de una familia, si no, hablaríamos de la prostitución vip, pero hablamos de mujeres que son sostén de familia que fueron insertas en un sistema prostibulario. Si no, ¿quién querría ser prostituta? Si existiera otra opción, otra contención, ¿quién quisiera serlo?", se preguntó Kinan, que tras ser rescatada luego de un operativo nacido en una denuncia se dio cuenta del sistema esclavista en el que había estado viviendo.

18 de octubre de 2012: allanamiento y rescate

Al sacarla del prostíbulo junto a otras seis mujeres (una paraguaya, cuatro dominicanas y dos argentinas), Alika contó todo lo que había pasado allí adentro; entonces entendió que durante todos esos años había sido víctima de trata, no era una prostituta, fue prostituida. En la fiscalía le explicaron qué pasaba y ella debió reacomodar sus ideas y conceptos. "Yo creía que como me cuidaban, me daban un lugar donde vivir y una paga, me querían. Es el síndrome de Estocolmo... reaccioné por mis hijas, porque me dijeron que ellas podrían seguir el mismo camino si lo veían naturalizado", explicó.

Después de declarar y de que ese mundo de terror –pero suyo al fin– se terminara, la realidad del afuera volvió a golpearla. "Al salir me encontré con la nada misma, como no tenía adónde ir, la Provincia me ofrece meterme en una casa donde meterían llave de 22 a 10. Les dije que no y que me iría a otro boliche. Ellos no dijeron nada. Me ofrecieron pasajes avión por si quería irme, pero hablé en la Fiscalia y decidí volver a Mar del Plata, en donde estaban mis hijas. Allí tuve problemas con mi pareja y otra vez quedé en la nada. Nunca tuve contención, hasta que decidí volver a Ushuaia para enfrentar todo lo que había pasado".

Aparte de ser víctima de trata, Alika padeció violencia de género por parte de su ex pareja. "Fue justo cuando quise escaparme de una situación de m... y me aferré al primer hombre que se mostró como un salvavidas de esa situación. Volvés a caer en lo mismo porque jamás se reparó nuestra situación de vulnerabilidad y me sometí a malos tratos otra vez, por lo que pasaba en mi casa de niña (...) la prostitución de una persona pobre es el acto más violento que puede ejercer un hombre en sociedad patriarcal y no hay manera de removerlo, a no ser que se cambien cosas sobre el derecho de las mujeres. Porque desde casa se tiene que decir a cada niño, a cada adolescente que no tiene que consumir mujeres", remarcó.

De víctima a militante y luego a querellante

Alika Kinan se convirtió en la primera víctima de trata en ser querellante contra sus proxenetas que, contra todos los pronósticos, estuvieron detenidos solamente dos meses y esperan el juicio oral en libertad. "Tengo los nervios del caso, espero el juicio", contó sobre el momento de volver a verse cara a cara con quienes hicieron de ella un objeto de consumo para el gozo de otros que, sin una pizca de remordimiento, iban a la whiskería y pagaban no solo por sexo, sino para que la vida de las mujeres abusadas siguieran cayendo hasta lo más profundo. "Tengo los nervios propios de la situación del juicio: presentarme frente a ellos, más allá de ser víctima, y toda la situación que un juicio oral comprende, más allá de eso soy una militante y para mí representa parte de eso".

El relato de Alika es muy duro, cuesta creer que entre seres humanos exista tanto maltrato y desprecio por la vida. Es tan impensado como que, sabiendo lo que ocurre, haya tantos hombres que no duden en entrar a un prostíbulo y pagar por estos "servicios".

Bajo la carátula de "delito de trata de persona agravada" por explotación sexual, serán llevados a juicio oral tres de sus proxenetas, Pedro Eduardo Montoya y Claudia Ivana García (el matrimonio dueño del local) y Lucy Alberca Campos, gerente, que para el asombro de muchos y dentro de la lógica de otros, esperan esa instancia en libertad porque "no representaban peligro" para la sociedad. El juicio sería recién en 2016.

"Estoy convencida de que van a quedar detenidos, porque ya maduraron los jueces, ya maduró la ley de trata, hoy no es como hace tres años. Hay una condena social, antes no se sabía qué era y hoy muchos funcionarios reconocen que no hicieron bien las cosas. La sociedad evolucionó porque antes había un prostíbulo al lado de un jardín de infantes y nadie hacía nada, hoy la sociedad los condena. Sin dudas, todo es gracias al trabajo de muchos militantes, porque antes la víctima era la mala, hoy la puta es lo mismo que cualquier otra víctima, antes la prostitución era un privilegio de los hombres, hoy es un delito", apuntó la mujer que hoy levanta la bandera por la defensa de los derechos de las mujeres violentadas. Las ayuda porque teme que muchas no puedan solas. Por eso, le dio vida al Instituto de Género Spa Kippa (sangre de mujer) de la mano de la Fundación Manos Abiertas.




Las muchas falencias del Estado ante las víctimas de trata

La trata de personas es un delito, el sistema prostibulario es uno de los más sanguinarios y violentos. Por favor, no seas parte.

Luego de que Alika Kinan fuera rescatada del prostíbulo "El Sheik" no tuvo contención psicológica ni de ningún profesional que pudiera asistirla, porque una víctima de trata no es una víctima cualquiera; tiene sus sentidos y sensibilidades alteradas. La desconfianza primó por mucho tiempo en esta mujer, que "ya no sentía ni el peor de los dolores".

"Una no elige ser puta, porque no es una opción de vida, pero el Estado debería garantizar ciertos derechos, pero en caso de trata, el Estado es inoperante aunque la ley sea perfecta. Lo que está alrededor no es operante, con lo cual la ley está condenada al fracaso. La cárcel a los proxenetas forma parte de la reparación, pese a ello el Estado está ausente. Si bien se creó la Oficina de Rescate y se iniciaron dispositivos de investigación, todo eso no funciona porque en el momento de tener que articular desde Nación con las provincias y con políticas públicas hay fallas. Cuando luchamos por derechos, es por el de todas, no de una sola. Debería haber contención para las víctimas porque no hay cupos laborales y cuando los trabajos se consiguen la víctima es estigmatizada. En muchos lugares eso pasa, entonces la mujer vuelve al círculo prostibulario. Hoy hay 6 mil rescatadas, pero no las veo. O son las mismas rescatadas una y otra vez. Hay que ofrecer oportunidades, empleos dignos, no subsidios. Hay que dar oportunidades de acceder a una vivienda digna, que se paguen con el mismo trabajo digno. El Estado debería comprometerse a llenar un cupo o comprometer a empresas a ofrecer empleos. Defiendo los derechos de las mujeres en un sistema de esclavitud porque sé por qué están ahí, y porque si no tienen nada afuera vuelven a entrar en el sistema y el delito sigue", finalizó.

Fuente:

http://www.infobae.com/2015/10/08/1761064-hasta-hoy-tengo-el-estigma-haber-sido-prostituta

VER VIDEO en 

"Prostitución: ¿trabajo o explotación? - panelista Alika Kinan"   



Alika Kinan -1- Testimonio de Prostitución

Alika Kinan  -1-   Testimonio de Prostitución 



26/04/15
“Fui una esclava sexual durante 20 años y ahora busco justicia”
La trata de personas desde adentro.Alika Kinan tiene 38 años y armó una fundación para ayudar a otras mujeres que fueron víctimas como ella.
 A los 15 años Alika tuvo que criar a su hermana, después soportó 9 años a un marido violento.
                Mariana Iglesias

“Nunca reaccioné por mí. El detonante fueron mis hijos”. Alika soportó nueve años a un marido violento, al que decidió dejar el día que le pegó a su hija mayor. Y estuvo veinte años envuelta en una red de trata de la que salió cuando tras allanar la whiskería donde la explotaban, alguien le dijo: Tu historia es de manual, se repite de generación en generación... ¿tenés hijas?... esto lo tenés que cortar vos. Fue un cachetazo. Alika reaccionó. Con ayuda y terapia hoy puede reconocer que vivió tomada, en ese limbo de la manipulación que implica despojarse de todo, empezando por el yo. Y llora al reconocerse y aceptarse una víctima, pero no se paraliza ni se recluye. Su fuerza está en la lucha, en hablar, en el alivio que significa vomitar su historia.
 
Alika Kinan
Alika viene de una familia violenta en todos los sentidos posibles: padre jugador, golpeador, explotador; madre explotada; tío explotador, tías explotadas. Revisando su infancia, siente que la formaron para subirla a ese engranaje ya armado. A los 14 la violó un conocido, pero el empujón real ocurrió a sus 15 años, cuando sus padres se separaron. El padre las abandonó a ella, a su madre y a su hermana menor. Al tiempo las abandonó la mamá. Ahí empieza el derrotero que llevó a Alika a caer en la explotación, el alcohol, la cocaína. En el medio vivió en Europa, tuvo tres hijas con un marido violento. Vendió óvulos para sobrevivir. Se escapó. Volvió a caer en la red, dejó a sus hijas. Se enamoró (esta vez de un tipo amable). Recuperó a sus hijas. Tuvo dos hijos más. Formó una fundación de ayuda a las víctimas de trata y ahora querella no sólo a su explotador sino al Estado. Habla cuatro idiomas y empezó Sociología en la universidad. Alika (la más hermosa) Kinan tiene 38 años.

Nació en Córdoba Capital. Su tío tenía un cabaret, su papá un bar. Su mamá fue una clienta que se volvió su mujer, a la que martirizó por años. Alika fue a un colegio alemán y todo se mantuvo hasta que los padres se separaron. La madre se quedó sin nada y se llevó a sus dos hijas a Cruz del Eje, donde vivieron en la casa vacía de su abuela muerta. Al año su madre se va a Buenos Aires y deja a Alika y a su hermana solas. Tenían 15 y 9 años. Alika cocina alfajores de maicena para sobrevivir, no lo logra. Desesperada, deja a su hermanita con una amiga y se vuelve a Córdoba. Le pide ayuda a su padre, que le da vuelta la cara. Trabaja tres meses en un lugar y no le pagan. Una amiga le sugiere ir al “Aries”, un departamento privado. “Parecía la única escapatoria. Quería juntar dinero para alquilar un departamento y traer a mi hermanita conmigo”. Su primer cliente fue un abogado como de 300 kilos que olía a talco. Siguieron despedidas de solteros, ejecutivos del extranjero en viajes de negocios, funcionarios de todo tipo. Aunque le sacaban el 60% de lo que le pagaban, logró alquilar y traer a su hermana. Era menor y la Policía estaba encima. Así que le sugirieron irse a Ushuaia. La red funcionaba, enseguida le llegó un pasaje de avión que la llevó al paraíso de los barcos pesqueros, los militares y los hombres solos. Allí el lugar se llamaba “El Sheik”. Después de algunos años alquiló algo y se llevó a su hermana, a la que protegió como pudo, en sus días oscuros de sexo, alcohol y cocaína. “Me sacaban la mitad de la plata, con lo que quedaba pagaba el colegio a mi hermana, clases de inglés, computación, ropa, comida”.

En eso aparece un catalán, un militar de un buque de investigación. Después de meses de cliente se la lleva de vacaciones a Barcelona. La familia de él tiene empresas, se mueven en Mercedes Benz. Igual, él le habla de “Mr Dolar”, un bar para que ella siga trabajando, pero a su vez él no quiere cuidarse, la deja embarazada, la obliga a casarse. Ahí, ya su esposa, ya madre, empiezan los golpes, “me hacía volar”. La manda a trabajar a las empresas de su familia, pero le saca su sueldo, no la deja usar el auto, es la mucama de la casa. Alika vende óvulos a escondidas para darle plata a su hermana –la llevó a España con ella– y a sus hijas. Tiene tres nenas.

Una tarde la mayor se niega a hacer la tarea, el papá le pega, la nena sangra, llora y Alika decide escapar. Una luz la ilumina para, por una vez, armar una estrategia. Sabe que no puede sacar a sus hijas de España, nacieron allí, y sería ilegal. Entonces lo convence a él para volver a Argentina. Vuelven. Van a Córdoba. Las cosas no funcionan, él se vuelve a España y se lleva a la nena del medio, a la que retiene un año en Barcelona. Alika vuelve a la oscuridad y a trabajar al sur.

Octubre 2012. Allanan “El Sheik”. Los fiscales le dicen que es víctima de trata. Se enoja: “Yo no me reconocía así, pero me hicieron hablar mucho, de mi pasado, de mis padres. Me hicieron ver mi vulnerabilidad, el abandono, la explotación, de cómo pasé de una violencia a otra, un caso de manual”.
 
Prostituta. Stalin Céspedes
Alika vuelve a su familia. Por primera vez, intenta una vida “normal”. Tiene dos hijos con su nueva pareja. La terapia la ayuda a hablar, a aceptar, a reclamar. La Justicia la considera una “víctima de trata”. En “El Sheik” eran 11. Ella es la número 7. No sólo colabora –es testigo e informante– sino que se suma a la causa como querellante contra Pedro Montoya y su esposa (los dos en libertad), por el delito de trata con fines de explotación sexual. El Estado no ayuda demasiado. Le cedieron una casa sin gas, sin muebles, sin colchones, por un mes y 20 días. Luego le llegó la orden de desalojo. “Hay un protocolo que no se cumple. El Estado debería asistirme y no lo hace. Yo quiero trabajar y no puedo. ¿Quién va a darme trabajo en un lugar donde a todos les doy vergüenza?”.

“Ella reclama civilmente, trata de obtener una reparación como víctima de explotación sexual. Todos estamos a la expectativa de lo que pueda suceder con Alika, es muy importante”, dijo a Clarín Marcelo Colombo, al frente de la Procuraduría para el Combate de la Trata y Explotación de Personas.

La municipalidad le dio un terreno, por ahora, de palabra. Quiere construir su casa y la sede de la fundación. Por ahora no tiene plata. Su marido trabaja todo el día, pero tienen cinco hijos. Alika se reinventa como puede. Quiere ayudar a otras víctimas. Y lo más difícil: “Uno elige cuando puede elegir, sino no es elección”, dice, y  quiere que la gente entienda eso.

 Con el corazón puesto en los demás

De la mano de la Fundación Manos Abiertas, Alika armó el Instituto de Género Sapa Kippa (sangre de mujer). Quiere ayudar a otras víctimas junto a un grupo de psicólogas. “Es muy difícil. Ninguna ve la salida y sin ayuda están destinadas a fracasar”. Mail: sapakippa@gmail.com.

Alika fue invitada para hablar en el Encuentro Mundial de Jóvenes contra la Violencia y la Esclavitud el 9 y 10 de mayo en la Universidad Nacional de Villa María, Córdoba. Uno de los organizadores es el Vaticano.




Fuente
http://www.clarin.com/sociedad/esclava-sexual-justicia-alika_0_1346265427.html




domingo, 17 de julio de 2016

Todos somos cómplices de Torbe

En otras entrada he mostrado como la prostitución, causa de la trata de personas para explotación sexual, y la pornografía, son caras de una misma y única moneda. Todas estas son solidarias entre sí pues se necesitan y complementan.
La pornografía es el marketing de la prostitución y al mismo tiempo escuela de desvalorización y cosificación de la mujer, escuela de patriarcado.
En el siguiente artículo se tocan estos temas a propósito de la detención y juicio de Torbe, quien se halla detenido, según El Confidencial por:  “…por presuntos abusos sexuales a menores y la producción y distribución de contenidos de pornografía infantil” (http://www.elconfidencial.com/espana/2016-04-26/torbe-el-rey-del-porno-espanol-detenido-por-la-policia-por-abusar-de-una-menor-y-vender-las-imagenes_1190543/)

Segùn wikipedia: "Ignacio Allende Fernández, más conocido como Torbe (Portugalete, Vizcaya, 25 de mayo de 1969), es un director, productor y actor porno español. En el mundo del porno se lo conoce como «el rey del porno freak», una mezcla de humor y sexo que dice haber inventado él mismo" (https://es.wikipedia.org/wiki/Torbe).
Alberto B Ilieff



Todos somos cómplices de Torbe

Es curioso que, casi cada vez que he denunciado lo que hay detrás del porno me han llamado loca y puritana (a pesar de ser atea y sexualmente abierta y activa). Esto le ocurre a cada un@ de l@s activistas que enfrentamos la pornografía por las mismas razones por las que ahora Torbe esta en la cárcel.



Ahora, se destapa el pastel en los medios y juzgados, y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con algo que es, y siempre ha sido, práctica habitual en toda la pornografía.
Yo misma llevo sólo una década denunciándolo, pero much@s llevan más de 30 años haciéndolo; psicólog@s y psiquiatras expert@s en violencia sexual, criminólog@s, sociólog@s, las propias víctimas que hemos sido violadas por los adictos de esas fantasías enfermizas y violentas (que puede que siempre hayan existido, pero no como ahora y no como las promueve masivamente el porno y los medios hoy día), e incluso, las propias ex actrices violadas y prostituídas por la industria que ahora son activistas contra la misma.
Es curioso también que, cuando denunciaba, cada una de las películas de Torrente de Santiago Segura, a él mismo y a sus actores, por misóginos y puteros, ocurría un tanto de lo mismo: ‘Ya está esta loca radical con sus desvaríos y exageraciones’.


Nadie veía ni quería ver algo que era tan evidente, algo que estaba y sigue educando a nuestros niños, mayoría de los cuales han crecido adoctrinados por esa masculinidad vil y destructora, y muchos de los cuales son ahora puteros bien entrenados, e incluso violadores de menores, aparte de jugadores de la Selección Española, profesores, parados, orgullosos padres de familia, tíos y abuelos bonachones, ingenieros, bedeles, funcionarios, vividores, cantantes, famosos del tres al cuarto, monitores infantiles, educadores. En resumen, hombres de todos los niveles culturales y estratos sociales…


                                                                               David Bisbal en Torrente 4

Nosotrxs éramos l@s loc@s y ellos, Torbe, Santiago Segura, Kiko Rivera.., los ídolos de España, y también reflejo de la basura humana y de la estupidez de la mayoría.




Kiko Rivera, putero reconocido, en Torrente
Pero la cosa no se queda en nuestras fronteras, lo 
mismo ocurre en todos lados con los Michael Jacksons,
 Roman Polanskis, Woody Allens, Bill Cosbys, y tantos otros personajes públicos y anónimos- que
son los más y los más peligrosos, precisamente por la invisibilidad e impunidad que les da el anonimato y la legitimación cultural-. Los más peligrosos también, porque no sabemos quiénes son, porque están por todos lados, me atrevería decir que hay alguno/os en cada familia, empresa, Universidad, colegio…





Exactamente lo mismo que ocurría con Torrente, pasa con esa horrorosa oda a la misoginia llamada JUEGO DE TRONOS, y con muchas series y contenidos de corte similar. Este engendro machista (ya pueden comenzar a llamarme, una vez más, exagerada, radical, puritana.., estoy acostumbrada) camuflado de igualdad porque, para variar, hay mujeres que mandan y asesinan como hombres (eso es igualdad y personajes ricos y complejos según algunxs, igualdad y no más Patriarcado, ¡ja!) Peeero, (y aquí viene el pero, o a caso creíais que iban a darnos el derecho de ser y existir sin ser para otros…), a parte, claro está, que no se nos olvide ser objetos sexuales y agujeros de semen para el placer único y exclusivo de los hombres, especialmente de los hombres heterosexuales. Porque, qué te habías creído, no se puede ser mujer empoderada, o cualquier cosa que aspiremos a ser las mujeres, sin hacer y ser todo lo demás.




                                                                           Prostituta asesinada en Juego de Tronos


Si cojo esta serie como ejemplo, aparte de porque me ha causado conflictos personales, y por haber llorado muchas veces del asco y la impotencia viéndola, como pocas veces lo he hecho en mi vida (y les aseguro que he visto series y películas deleznables), es por ser uno más, aunque de los peores ejemplos que he visto, de los productos de ese cáncer machista con metástasis que ha invadido toda la cultura.

J.T. es la nueva ‘ídola de masas’, nivel secta (por el fanatismo, la violencia y la virulencia con que la defienden sus seguidores), exactamente como ocurrió con Torbe, Torrente, Michael Jackson, Polanski, Bill Cosby, Allen…



Aunque en distintos contextos y situaciones, es el mismo fenómeno en cuanto a la negación, el autoengaño, la vista gorda en lo que a violencia machista implícita, sexual, gráfica, psicológica, y simbólica se refiere.

Eso no es simple fantasía, como lo justifican siempre todos los amantes de nuestra denigración artística y cultural. Eso se llama Patriarcado del peor y del viejo. Nada menos que con más de 10.000 años de antigüedad cuenta el señor.

Por algo ha llegado tan lejos, hasta convertirse en uno de los sistemas opresores más longevos y con más salud de la Historia, porque ha logrado hacer su transmisión invisible, aparentemente inocua, especialmente para quienes tienen el poder y los privilegios, convirtiendo, sigilosamente, la barbarie en lo natural sin que tan siquiera nos demos cuenta.

El machismo de J.T. NO es un mero reflejo de la Historia, ni de una época “épica”. No, la serie ES VIOLENCIA MACHISTA en sí misma, aparte de reflejarla, normalizarla y transmitirla.

NO es una mera ilusión ajena a la realidad, al igual que no lo era Torrente, ni Garganta Profunda, mito erótico de los 70, no: Son los pensamientos reales y las acciones de sus creadores, de sus autores y del pensamiento dominante cultural y social del que han mamado los mismos.


                                                   
                                                                           Linda Lovelace en Garganta Profunda

El mismo pensamiento dominante que nos está obligando a tragar a tod@s directa o indirectamente, exactamente de la misma forma. O mejor dicho, de formas más sofisticadas, porque ahora, además de tener el poder los de siempre, cuentan con la tecnología para llegar a las masas, con lo cual, el lavado de cerebro es mucho más expansivo, globalizado, temprano, rápido y efectivo.


                                                           Una de tantas escenas con prostitutas de Juego de Tronos

NO ES SOLO FANTASIA, es, no sólo lo que piensan, sino lo que hacen con las mujeres, no sólo delante, sino también detrás de las cámaras, por algo contratan prostitutas y al menos 7 actrices porno en la vida real. Los mismos directores de la serie reconocen que, según ellos, que son sus paridores y los más capacitados para hablar de SU trabajo, (y no los fans cegados por su fanatismo y su autoengaño) que no hay violencia sexual en la serie, sino ‘sexo consentido’, dando a entender que la violencia sexual, el sometimiento de la mujer, su cosificación, su esclavitud sexual en sus cansinos y abundantes hasta aburrir burdeles, mujeres prostituídas y sus violaciones, todo eso, son ‘sexo’ a secas ‘escenas calientes’, palabras textuales de su director.



                                         Escena de supuesto “sexo consentido”, según el director de Juego de Tronos


Será sexo del que ‘les pone’ a ellos, a los monstru@s que fabrica el Patriarcado que, por lo que parece son una amplia mayoría silenciosa (como diría Rajoy) gustosa de ver contenidos culturales educando a las masas, que defecan y se mofan una y otra vez en los derechos humanos de más la mitad de la humanidad: las mujeres y niñ@s.

Tiempo al tiempo, ya llegará el momento de llevarse, una vez más, las manos a la cabeza, ante la descarada evidencia que los privilegios, la ignorancia y el auto engaño no dejan VER a muchos.

Y luego ponemos el grito en el cielo al ver  De Geas, Muniains.., aunque en esta lista cabría poner como ejemplo a muchos de mis exs y los de mis amigas y conocidas. Estos hombres tan bien entrenados por el pensamiento patriarcal dominante a través de la cultura y la sociedad en su conjunto, están por todos lados.

Sigamos con la venda en los ojos, hasta que la evidencia sea tan abrumadora que se nos caiga la cara de vergüenza y asco, o no, los hay que ni empatía ni remordimientos tienen. Mientras, el Patriarcado, sus aliad@s y sus beneficiarios seguirán buscando mil y una formas de camuflar, perpetuar y legitimar su privilegio ancestral de vulnerar nuestros derechos humanos de las maneras más viles, retorcidas, sibilinas y consentidas por esa mayoría, a veces ciega, a veces sorda, a veces muda, a veces virulenta y reaccionaria, pero siempre, siempre cómplice.

A. A.
Fuente

Nota: las imágenes están en el original.