Testimonio de Prostitución
«Viven de milagro»:
el psiquiatra José María Valls analiza las cicatrices de la prostitución en
Córdoba
El psiquiatra José María Valls, con décadas de experiencia atendiendo a mujeres en contextos de prostitución, advierte de secuelas que pueden prolongarse durante años y afectar a la autoestima, la sexualidad, los vínculos afectivos y la capacidad de reconstruir una vida.
El psiquiatra José María Valls. / A. J. GONZÁLEZ
Adrián Ramírez
Córdoba 25 OCT 2026 6:00
«Viven de milagro». El psiquiatra José María Valls resume con esa frase la capacidad de resistencia de muchas de las mujeres a las que ha atendido durante décadas en contextos de prostitución. Sus historias están marcadas por la precariedad, la violencia, los abusos, el miedo o la exclusión que, incluso cuando logran dejar atrás esa etapa, no desaparecen del todo. «Siempre les deja cicatriz», afirma mientras insiste en que no existe una patología propia de la prostitución, pero sí secuelas psicológicas que pueden prolongarse durante años y afectar a la autoestima, los vínculos afectivos, la sexualidad y la capacidad de reconstruir una vida.
En todo momento, el secretario de la Fundación Castilla del Pino y colaborador con Cruz Roja Córdoba rehúye las simplificaciones y recalca que «no hay una patología» directamente vinculada a la prostitución. Lo que sí encuentra son traumas y condiciones vitales marcadas, en determinados casos, por la pobreza, los abusos, la marginación y, sobre todo, la violencia. Experiencias que pueden acabar manifestándose en forma de depresión, angustia, estrés postraumático o dificultades para establecer vínculos afectivos.
Duros orígenes
Durante más de cuatro décadas ha escuchado testimonios de mujeres que, en sus palabras, quedaban «al margen de todos los márgenes». Trayectorias que no comienzan necesariamente al llegar a España ni con el ejercicio de la prostitución. Algunas arrastran experiencias traumáticas anteriores, situaciones de pobreza o abusos sufridos desde edades tempranas. Aun así, Valls vuelve continuamente a la misma advertencia: «Cada prostituta es una historia».
«Viven de milagro»: las cicatrices de la prostitución. / EFE
En consulta ha encontrado mujeres con numerosos traumas y, en algunos casos, síntomas compatibles con estrés postraumático. Una de las huellas que describe afecta a la relación entre sexo y afectividad. El psiquiatra explica que algunas pueden aprender a bloquear emocionalmente el acto sexual como mecanismo de protección.
Valls lo ilustra con el caso de una mujer que había dejado la prostitución, había reconstruido su vida y se había casado, pero seguía teniendo dificultades para disfrutar de las relaciones sexuales con su marido. «No conseguía tener orgasmos si no pensaba que le iba a pagar», recuerda. Para el psiquiatra, detrás de aquello existía una dificultad para recuperar la sensación de confianza y de «desprotección psicológica» necesaria en una relación íntima.
Vivir con miedo
Estas mujeres, continúa Valls, pueden llevar «una vida espantosa» y soportar presiones procedentes de múltiples direcciones. A ello se suma el miedo. Incluso entre mujeres que ejercen voluntariamente, Valls ha observado una percepción constante del riesgo ante la entrada de un desconocido. Algunas recurren a avisos telefónicos, comparten pisos con otras mujeres o intentan asegurarse de no quedarse completamente solas con el cliente. Los problemas que llegan a su consulta son muy diversos. Depresión y angustia aparecen entre ellos, pero también ha atendido algunos cuadros psicóticos y problemas relacionados con el consumo de sustancias.
Por eso, su trabajo terapéutico va entonces mucho más allá de aliviar un episodio de ansiedad o una depresión. En algunos casos consiste en recuperar la concentración, permitir que puedan retomar unos estudios o una formación profesional y, poco a poco, dotarlas de herramientas para imaginar un futuro diferente. «Lo que se trata es de intentar reconstruir para que puedan planificar una vida», resume.
Eso sí, Vals avisa que abandonar la prostitución tampoco significa necesariamente romper de inmediato con todo lo anterior y señala que, una vez salen de esa espiral, algunas mujeres se encuentran entonces con empleos precarios, salarios bajos y las mismas necesidades económicas que tenían antes, lo que puede dificultar enormemente la construcción de una alternativa. De ahí que, para el psiquiatra, la recuperación no dependa únicamente de dejar de ejercer, sino de disponer de vivienda, trabajo, protección social y un entorno que permita verdaderamente empezar de nuevo.
Fuente
https://www.diariocordoba.com/cordoba-ciudad/2026/10/25/viven-milagro-psiquiatra-jose-maria-135685679.html
Nota: las fotos y la negrita estan en la publicación original
