martes, 3 de noviembre de 2026

 

Cristal Gelz, superviviente de trata de personas: «Di a luz y a los 15 días tuve que volver a trabajar, a prostituirme»

Explotación sexual

Crista Gelz, superviviente gallega de trata de personas: «Di a luz y a los 15 días tuve que volver a trabajar, a prostituirme»

La mujer presenta su libro «Me explotan las pelotas», donde narra cómo fue captada en España por una red de trata y cómo algunas de sus parejas acabaron prostituyéndola

 

                   IMAGEN: PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA / EDICIÓN ELI REGUEIRA

 

Mar Mato

Vigo23 OCT 2026 19:39

Actualizada 25 OCT 2026 1:13

 

«Me explotan las pelotas» no es un libro cualquiera. Son, como señala en su portada, las «memorias de una mujer migrante entre explotación, maternidad y supervivencia». La autora fue víctima de trata y explotación sexual. Ha tenido que sobrevivir a cuestiones como «dar a luz y a los 15 días tener que volver a prostituirse». Es gallega y se llama Crista Glez. Es uno más de los múltiples nombres inventados que ha tenido en el cuadrilátero vital que el destino le dispuso. Quedo con ella en una céntrica cafetería en Vigo y acude acompañada con dos activistas.

 

Nacida en Colombia, Crista no entró en la prostitución engañada desde su país. Su historia fue diferente. «Yo llegué a España con 20 años para participar en un acto organizado por la Internacional Socialista. Estaba estudiando Psicología y quería estudiar aquí pero me encontré con un muro de burocracia. A través de una conocida que tenía aquí una familiar me quedé en su casa», relata.

 

Poco a poco la anfitriona le fue recalcando lo difícil que era ganarse la vida en España. «Un día acabaron llevándome a un bar de copas en la Castellana. Yo pensaba que era solo un sitio para beber. Pensaba que iba a tener un trabajo de camarera. Al día siguiente me llevaron a comprar tacones altos y ropa; se quedaron con mi pasaporte. Al llegar me di cuenta de la realidad; fue algo muy violento para mí. No podía denunciar porque tenía miedo de que me deportaran. Ella me decía que me podían dar propinas; yo no sabían que eran los extras por lo que hacías en la zona de los biombos. Fue muy duro», recuerda Crista.

 

Fue el primer escalón de una escalera hay un lugar inesperado. En los siguientes peldaños, siempre con el temor por la falta de papeles en regla, la llevaron a Galicia. «Te empiezan a hablar de un sitio donde no piden papeles y donde vas a estar más cómoda. De aquella, la policía de Extranjería se subía al transporte público y te podía detener y acabar en una expulsión del país», recuerda.

 

Su llegada a los clubs

Así, fue llegando a los clubs. «Me registraba como si fuese un hotel. No tenía donde vivir, iba de sitio en sitio. Aquí se mueven muchas mafias. Conoces de todo. También acabé en un piso que me marcó. Me quedé embarazada pensando que me iba a retirar de ahí. Yo quería que alguien me salvara. Me daba igual que fuese un viejo de 80 años que un niño de 15», confiesa.

 

En el libro escribe: «Llegó él y me dio una ilusión falsa. Me hizo creer que podría ser amada de verdad y luego se marchó. Yo quedé (...) con alguien dentro de mí creciendo». En la obra también describe cómo las mafias van rotando a las mujeres de sitio para que no se arraiguen y establezcan contactos con gente que las pueda ayudar a salir.

 

«Yo sé lo que es tener un hijo bajo el brazo y no tener donde dormir. Buscas el primer sitio donde estar», indica Crista. «Asumí que si me falta algo tengo un 'uniforme' que puedo sacar de inmediato. Fueron muchos años en esto, mucho tiempo pasando por cosas. Me he sentado a comer con la misma persona que se lucraba de mí; me subía a su coche cuando yo muchas veces no tenía ni para el autobús. ¿De dónde sacaba el dinero para el coche? De las 25 mujeres que estábamos ahí sin ventanas. Cuando hay una redada, la policía muestra fotos de las habitaciones donde estaban las mujeres prostituídas. La gente ve las fotos pero no saben qué pasa realmente en ellas. No ven que entra una persona que tiene que compartir la cama de 90 con otras dos más y que en la litera de encima hay otras tres más. Sin luz. Imagínate el ambiente. A ustedes les impacta la imagen; a mí me impacta el recuerdo», expone serena.

 

La desilusión con sus parejas

En su escalera personal en la trata el último escalón la recibió con la promesa de una vida mejor, un hombre que acabó siendo su pareja y que acabó proponiéndoles que se prostituyera. «¿Cómo alguien puede ir y llevar a la mujer que ama a un sitio de venta de sexo», se pregunta.

 

A pesar de esa situación, no era consciente de que era víctima de trata. «Lo tienen tan normalizado que no se reconocen como víctimas. Con Crista llevamos un año trabajando una vez ella se dio cuenta de su situación. Pero hubo otro año anterior hablando con ella desde el respeto, esperando a escuchar qué nos quería contar. En su caso estaba en riesgo, era víctima de un delito», señala Alma Salazar.

 

La activista Ángela Flores señala del libro que ofrece «un relato muy crudo y directo. Es explícito. Busca llamar la atención a las banderas rojas ante lo que sucede delante de nuestras narices. Va muy ligado a la experiencia de la autora y a la descripción del mercado de una víctima de trata. Eso no es un trabajo, es un delito».

 

Cómo ayudar desde la ciudadanía

Como ciudadanía, ¿cuáles son las líneas rojas ante las que debemos estar atentas? «Las señales que me pueden indicar que algo que está ocurriendo en un lugar y no está bien pueden ser varias. La principal es ver chicas bajar de un piso, hombres diferentes entrar en él. La gente no puede verlo como algo normal; es un delito. En el caso de Cristal, en el libro, vemos que bajaba y subía embarazada a un piso donde entraba y salía mucha gente. Los vecinos la saludaban; se encontraban con ella en el supermercado... pero nadie levantó el teléfono para decir que algo pasaba allí», detalla Flores.

 

Señalan que aunque España carece de una ley contra la trata de personas, sí hay medidas para luchar contra ella y ayudar. El primer paso puede ser con una llamada o un mail al 900 10 50 90 (de la Policía Nacional para la atención especializada a víctimas de trata), a los mails trata@policia.es o trata@guardiacivil.org, así como al número 900 759 759.

 

Los hombres también son víctimas de trata

Flores agrega que «la mayoría de las víctimas de trata son mujeres pero también hay hombres y niños, así como gente del colectivo LGTB. Queremos visibilizarlo porque lo que no se nombra no existe. Este delito de trata de personas sucede en España, Galicia y Vigo. Puede estar sucediendo al lado de tu casa. Puede acontecer en el piso de enfrente. El propósito de la escritora es que se conozca porque la trata de personas no conoce fronteras, ni de status social ni de sexo».

 

Cristal añade que «si tengo una amiga, no le voy a presentar a nadie que la va a explotar. Si tú me quieres mucho no me vas a presentar a tu hermano violento que le ha pegado a todas sus novias o le he pegado a tu madre. De ahí, la frase 'si es para eso no las traigas'».

 .

Agrega que el «precio que pagas no solo es durante el tiempo que permaneces en la red de trata, el precio lo sigues pagando después». En su caso, además de las secuelas psicológicas, le quedó paralizada una parte del cuerpo, tuvieron que extraerle el útero, le nacieron tumores en ganglios...

 

Fuente

https://www.farodevigo.es/sociedad/2026/10/23/cristal-gelz-superviviente-trata-personas-libro-me-explotan-las-pelotas-135678566.html

lunes, 2 de noviembre de 2026

 Testimonio de Prostitución

«Viven de milagro»: el psiquiatra José María Valls analiza las cicatrices de la prostitución en Córdoba

 

El psiquiatra José María Valls, con décadas de experiencia atendiendo a mujeres en contextos de prostitución, advierte de secuelas que pueden prolongarse durante años y afectar a la autoestima, la sexualidad, los vínculos afectivos y la capacidad de reconstruir una vida.

El psiquiatra José María Valls. / A. J. GONZÁLEZ

 

Adrián Ramírez

Córdoba 25 OCT 2026 6:00

 

«Viven de milagro». El psiquiatra José María Valls resume con esa frase la capacidad de resistencia de muchas de las mujeres a las que ha atendido durante décadas en contextos de prostitución. Sus historias están marcadas por la precariedad, la violencia, los abusos, el miedo o la exclusión que, incluso cuando logran dejar atrás esa etapa, no desaparecen del todo. «Siempre les deja cicatriz», afirma mientras insiste en que no existe una patología propia de la prostitución, pero sí secuelas psicológicas que pueden prolongarse durante años y afectar a la autoestima, los vínculos afectivos, la sexualidad y la capacidad de reconstruir una vida.

 

En todo momento, el secretario de la Fundación Castilla del Pino y colaborador con Cruz Roja Córdoba rehúye las simplificaciones y recalca que «no hay una patología» directamente vinculada a la prostitución. Lo que sí encuentra son traumas y condiciones vitales marcadas, en determinados casos, por la pobreza, los abusos, la marginación y, sobre todo, la violencia. Experiencias que pueden acabar manifestándose en forma de depresión, angustia, estrés postraumático o dificultades para establecer vínculos afectivos.

Duros orígenes

Durante más de cuatro décadas ha escuchado testimonios de mujeres que, en sus palabras, quedaban «al margen de todos los márgenes». Trayectorias que no comienzan necesariamente al llegar a España ni con el ejercicio de la prostitución. Algunas arrastran experiencias traumáticas anteriores, situaciones de pobreza o abusos sufridos desde edades tempranas. Aun así, Valls vuelve continuamente a la misma advertencia: «Cada prostituta es una historia».

 

                                 «Viven de milagro»: las cicatrices de la prostitución. / EFE

 

En consulta ha encontrado mujeres con numerosos traumas y, en algunos casos, síntomas compatibles con estrés postraumático. Una de las huellas que describe afecta a la relación entre sexo y afectividad. El psiquiatra explica que algunas pueden aprender a bloquear emocionalmente el acto sexual como mecanismo de protección.

 

Valls lo ilustra con el caso de una mujer que había dejado la prostitución, había reconstruido su vida y se había casado, pero seguía teniendo dificultades para disfrutar de las relaciones sexuales con su marido. «No conseguía tener orgasmos si no pensaba que le iba a pagar», recuerda. Para el psiquiatra, detrás de aquello existía una dificultad para recuperar la sensación de confianza y de «desprotección psicológica» necesaria en una relación íntima.

 

Vivir con miedo

Estas mujeres, continúa Valls, pueden llevar «una vida espantosa» y soportar presiones procedentes de múltiples direcciones. A ello se suma el miedo. Incluso entre mujeres que ejercen voluntariamente, Valls ha observado una percepción constante del riesgo ante la entrada de un desconocido. Algunas recurren a avisos telefónicos, comparten pisos con otras mujeres o intentan asegurarse de no quedarse completamente solas con el cliente. Los problemas que llegan a su consulta son muy diversos. Depresión y angustia aparecen entre ellos, pero también ha atendido algunos cuadros psicóticos y problemas relacionados con el consumo de sustancias.

 

Por eso, su trabajo terapéutico va entonces mucho más allá de aliviar un episodio de ansiedad o una depresión. En algunos casos consiste en recuperar la concentración, permitir que puedan retomar unos estudios o una formación profesional y, poco a poco, dotarlas de herramientas para imaginar un futuro diferente. «Lo que se trata es de intentar reconstruir para que puedan planificar una vida», resume.

Eso sí, Vals avisa que abandonar la prostitución tampoco significa necesariamente romper de inmediato con todo lo anterior y señala que, una vez salen de esa espiral, algunas mujeres se encuentran entonces con empleos precarios, salarios bajos y las mismas necesidades económicas que tenían antes, lo que puede dificultar enormemente la construcción de una alternativa. De ahí que, para el psiquiatra, la recuperación no dependa únicamente de dejar de ejercer, sino de disponer de vivienda, trabajo, protección social y un entorno que permita verdaderamente empezar de nuevo.

Fuente

https://www.diariocordoba.com/cordoba-ciudad/2026/10/25/viven-milagro-psiquiatra-jose-maria-135685679.html

Nota: las fotos  y la negrita estan en la publicación original