sábado, 10 de marzo de 2018

La prostitución en Avenida Italia, el duro testimonio de tres trabajadores sexuales

Testimonio de prostitución


La prostitución en Avenida Italia, el duro testimonio de tres trabajadores sexuales
Publicado por Admin Telescopio el 18/08/2015 |

¿Es la prostitución una forma de trabajo? ¿Se puede elegir si se entra o no a ella? ¿Hay alguna forma de llegar a ser trabajadora sexual no vulnerando los Derechos Humanos? Estas preguntas generan distintas reacciones.

En la actualidad, algunos movimientos proponen la sanción de esta labor entendiendo que hay una desviación de los códigos morales aceptados por la sociedad.

Frente a esta respuesta represiva, también surgen quienes entienden que el ejercicio de esta actividad es un Derecho donde prima la libre disposición sobre el propio cuerpo -y las resistencias en aceptarla tienen su origen en prejuicios culturales y sociales-. Es así, que proponen una reglamentación de la actividad para garantizar el buen desempeño de la misma, evitando abusos y perjuicios a terceros.

Finalmente, los abolicionistas proponen el combate a la demanda del comercio sexual y la penalización de los clientes: señalan que la reglamentación de la prostitución invisibiliza el abuso de poder al que son sometidas las personas prostituidas, y los malos tratos y violencia que reciben diariamente, naturalizando el comercio sexual y la utilización del cuerpo como mercancía.

En la Ley Nº 17.515 del año 2002, Uruguay adoptó una postura que incluye una reglamentación donde se legitima el trabajo sexual. Esta se caracteriza por una gran cantidad de medidas de control de la prostitución que recaen sobre el/la trabajador/a sexual y no sobre los clientes: obligación de inscribirse en la Jefatura de Policía de cada departamento en el que trabajan, avisar los traslados, someterse a un examen periódico de salud diferenciado del que se prevé para el resto de las personas trabajadoras, previsión de sanciones pecuniarias en caso de escándalos públicos, etc.
El ejercicio del trabajo sexual se realiza en Montevideo y en el interior del país en locales que por su rusticidad, accesibilidad e infraestructura, dificultan las tareas de los inspectores y generan condiciones de trabajo propicias para el ocultamiento, el aprovechamiento y la explotación de quienes son más vulnerables.

Para lograr una mejor contextualización del tema, El Telescopio entrevistó a tres trabajadoras sexuales en la zona de Carrasco, donde las paradas de ómnibus de Avenida Italia parecen ser el lugar ideal y el negocio más atractivo por “la calidad de vida que existe en la zona”.



En la calle French nos reunimos con Mónica (47) y Giuliana (35) quienes esa noche compartían uno de los lugares más estratégicos de la zona para ser “levantadas”, como ellas describen.

Mónica, expresó que empezó a ser trabajadora sexual porque viene de “un divorcio donde tiene a dos hijos para mantener”. “Trabajé de vendedora y después me dediqué a esto. Lo hago para mandar al colegio a mis hijos -que hoy por hoy son grandes, una ya cumplió 30 años, la tuve a los  17”, agregó.

Por su parte, Giuliana contó que sus inicios fueron “porque me di vuelta, yo vengo del Prado de una familia que me criaron lo más bien, estoy arrepentida de haberme rebelado”. “Hoy en día lo hago para poder comprarme ropa, vestirme, ser alguien”, adiconó.
Finamente, Giuliana contó que antes trabajaba en bailes como Píkaros pero que los coreanos con los que trabajaba eran unos “mugrosos” y que gracias “a un hecho violento”, decidió alejarse.

Tarifas y horarios
Sobre las tarifas que manejan, Mónica explica que “supuestamente deberían de ser todas iguales, pero hoy la mujer de la calle no las respeta. Antes de que saliera el VIH tenías otro precio. Yo siempre me cuidé desde la primera vez que salí. La forma de cuidarte es el forro y no hay tutía. En la calle tuve muchas compañeras -incluso trans- que estaban trabajando con VIH y te estaban pinchando los preservativos, ellas hoy por hoy están muertas”.

Los precios que se manejan a lo largo de Avenida Italia son: $300 el sexo oral, $600 la relación y $1000 ambas cosas juntas.

El tema de los horarios es variable entre las trabajadoras. Mónica afirma no tenerlos: va, se para y se vuelve a su casa cuando quiere, o cuando considera que tiene el dinero suficiente. En cambio, Giuliana dice que concurre a eso de las 22:00 horas y se queda hasta las 4:00 de la mañana aproximadamente.
 
Campaña Ninguno tiene excusa. Sevilla. España. 2017

Adicciones, amigas de la noche
En cuanto a las drogas, Giuliana afirma que hay “menos en esta zona pero alguno que otro te toca. Si los veo muy duros (marihuana o cocaína) les digo que no. Conmigo eso no va. Yo solo fumo cigarrillos y tomo alguna cerveza.” En la misma línea se manifiesta Mónica: “yo no consumo drogas. A veces pintan clientes que consumen, pero en esto no oís, no escuchas y no ves, sino sos boleta. Esa es la realidad de este oficio. A mí la verdad que no me interesa ni el nombre, ni donde trabajan, ni lo que hacen o lo dejan de hacer, y mi vida privada tampoco la cuento.”

Consultadas sobre si tuvieron problemas con otras mujeres en su misma situación, Giuliana expresa que “no, para nada, afirmo que no las conozco tampoco. Les deseo lo mejor, nos estamos jugando todas”. Mientras tanto, Mónica dice “a mí no me interesa  lo que hagan o dejen de hacer. Ahora, si se paran acá, vengo y protesto porque ésta parada la hice yo. Pagué por ella y compré derecho de piso. Antes no venía y te hablaba una mujer, acá venían y te rompían la cabeza. Tengo varias paradas pero acá al principio hacía mucha plata. Los tipo en autos te hacían cola esperando. Ahora obviamente que cambió mucho”.

Mónica dijo haber sufrido violaciones, “cuando estaba embarazada de uno de mis hijos, me agarró un tipo que me encañonó y cuando me vio la panza le dije que no me hiciera daño. Y bueno, te hacen lo que se les antoja y a otra cosa mariposa. Por eso la mujer cada vez que se sube a un auto tiene que tener el poder y no el tipo; sino reaccionas a tiempo le estás dando lugar a que él haga contigo lo que quiera”.

“Nosotras somos trabajadoras, no estamos por amor al arte. Es mentira que una mujer se para porque le gusta, la verdad es que esto te arruina la vida. También te destroza como pareja, no haces el amor ni encontras marido. No podes tener nada porque te anula. Digo esto en aquellas mujeres que tiene reglas en la cabeza, hay varias que no las tienen. Yo siempre lo tuve claro”, afirmó.

En la misma línea, Giuliana adicionó que “cuando empecé trabajaba en Buenos Aires con los coreanos se dio cuenta que “eran unos mugrientos”. “Uno me pegó y casi me mata. Mi patrón no hizo la denuncia y encima esperó que el barco se fuera”, dijo con gran dolor.



Salud y discriminación
Sobre el tema de la salud, Mónica dice que el problema es que algunas mujeres no tienen libreta. “Si vas a profilaxis, te enseñan. Si tenés algún problema lo comentas con las mismas ginecólogas. Hay colegas que por la plata hacen cualquier cosa y no miran las enfermedades. Yo conocí mujeres que eran portadoras de VIH, las veías en los boliches y contagiaban a todo el mundo. Todos los días se llevaban a uno diferente para contagiarlo. El sidoso que tenía la enfermedad no quería irse solo, se lleva a unos cuantos. Y en este país hay una discriminación tan grande del Sida, que cuando un niño lo tiene, está prohibido decirle. ¡Imagínate si habrá cosas que están re tapadas! Si haces una estadística de cuántas personas tienen (VIH) te asombras”.

Por su parte, Giuliana expresa que tiene la Libreta, y Carné de Salud. Según cuenta, “para la Libreta vas a Profilaxis, te sacan sangre cada tres meses y todos los meses la doctora te examina. También aconseja a quienes piensen ingresar a ese trabajo que busquen otra salida. Esto no es fácil, se arriesgan a un sida. Yo por suerte nunca me enfermé, pero siempre uso preservativo”.

En cuanto al trabajo, Mónica afirma no sentirse discriminada “esto es un laburo como cualquier otro, ¿Por qué soy puta si cobro? No me pongo reglas porque tengo años y no me interesa, pero sí tenía ocho horas de trabajo en invierno o verano. Era una manera de comprarte el derecho de piso de tu parada y hacerte respetar”. En cambio, Giuliana cuenta que se vuelve a su casa en ómnibus, y que sí se siente discriminada porque “ahí ya se dan cuenta de mi trabajo y me miran mal”.

“Yo tengo buenos clientes” cuenta Mónica.” Hoy por hoy te ofrecen plata y hay algunos que te dicen ¨te pago tanto si lo haces sin forro¨; pero les contesto: no muchacho, primero está mi vida. “Muchas salen sin preservativos porque les están ofreciendo platales. Obvio que lo hacen igual, por eso la competencia que hay hoy. Antes no existía esto, y yo paré al lado de trans que trabajan mucho más que una mujer”, agrega.

Giuliana sostiene que tiene “muchos pendejos y algunos veteranos, pero la mayoría se drogan y no les doy bola porque a veces se te dan vuelta”.
……
La historia de una Trans
Macarena (26) empezó a trabajar en la calle “con una amiga cuando tenía 15 años”. Según contó, “no necesito trabajar de esto, lo hago porque me gusta. Cuando empezamos a venir con mi amiga me empezó a fascinar, y no es que lo haga siempre tampoco”, confesó.

En la misma línea, agregó que recién ahora se está interiorizando con respecto a la libreta que deben tener para poder ejercer el oficio: “ahora me estoy moviendo por el tema de mi nombre y de la tarjeta que nos dan”. Macarena decidió cambiar su género a los 17 años por “mi nombre, cuerpo, y mi figura”.

Con  respecto a la práctica con los clientes explica no tener “drama”. “Trato de atender a la persona, y no me estreso por si es viejo, veterano, o joven”, afirmó.

“Para mi seguridad tengo gas pimienta y una navaja. Solo una vez usé el gas, porque un cliente no me quiso pagar” agregó.

Ella se siente discriminada en el trato y las miradas. Siente que hay que avanzar como sociedad en ese aspecto. “No quiero que sientan asco cuando una va por la calle. Quiero que digan “ahí va Macarena y no que ahí va un puto. Somos seres humanos que nos gusta otra cosa, diferente”.

“Eso tiene que cambiar, nosotras somos como cualquier otra persona. Exigimos que si estamos bajo alguna sospecha venga una policía femenina a esposarte porque un masculino no puede. Hoy en día somos mujeres trans comunes y corrientes. No cambia que tengamos genitales de hombre, nosotras nos sentimos una mujer. O sea, somos mujeres que tienen otro organismo, no tenemos vagina pero somos así”, finalizó.

Fuente:
http://eltelescopio.com.uy/la-prostitucion-en-avenida-italia-el-duro-testimonio-de-tres-trabajadores-sexuales/





Brenda Myers- Powell - Cómo sobreviví a 25 años de prostitución

Testimonio de prostitución



Cómo sobreviví a 25 años de prostitución
  Por: Daniela Jerez
Comunicadora por la Universidad Panamericana. Maestría en Periodismo Anahuac Sur. Amante de la política mexicana y la buena comida.
NOTA: El artículo puede ser fuerte para algunas personas. Se sugiere sensibilidad para su lectura


Brenda Myers- Powell era una niña cuando ingresó al mundo de la prostitución. A continuación parte de su testimonio y de la lucha que inició para evitar que más niñas caigan en la misma trampa.

La gente describe la prostitución como algo glamoroso, elegante, como en “Pretty Woman”, pero no es nada parecido.
Desde el principio, la vida me dio limones, pero siempre traté de hacer la mejor limonada posible.

Crecí en Chicago en la década de los 60. Mi madre murió cuando yo tenía 6 meses de edad. Ella tenía apenas 16 años y nunca supe de qué murió. Mi abuela, que bebía más de la cuenta, nunca me lo pudo decir.
Prefiero pensar que sencillamente Dios estaba listo para recibirla. He oído que era bella y tenía un buen sentido del humor, y sé que es cierto, pues yo también lo tengo.

Mi abuela fue quien se encargó de mí. No era mala persona; de hecho, tenía un aspecto maravilloso. Me leía historias, me horneaba cosas y cocinaba las mejores batatas. Pero tenía un problema con el alcohol.

"Traía amigos del bar a tomar a la casa y cuando ella colapsaba de la borrachera, esos hombres me hacían cosas."

Eso empezó cuando yo tenía 4 o 5 años, y se volvió algo regular. Estoy segura de que mi abuela no lo sabía.


Cortesía BBC News


Ella trabajaba como empleada doméstica en los suburbios. Le tomaba 2 horas ir y 2, volver. Por eso yo cargaba una llave alrededor de mi cuello, me iba y volvía sola del kínder. Los abusadores lo sabían y se aprovechaban de eso.

Yo veía mujeres con peinados y vestidos glamurosos y brillantes paradas en la calle en la que estaba nuestra casa.
No tenía ni idea de qué hacían, sólo pensaba que eran destellantes y, cuando era pequeña, eso era lo que yo quería ser.
Un día le pregunté a mi abuela qué hacían y me dijo:

"Esas mujeres se quitan sus calzones y los hombres les pagan"

Recuerdo que pensé: "Probablemente yo podría hacer eso", pues ya había hombre que me quitaban mi ropa interior.

Cuando llegó la década de los 70, me convertí en el tipo de chica que no sabía cómo decir "no": si los chicos de la comunidad me decían que yo les gustaba o me trataban bien, básicamente podían hacer lo que quisieran conmigo.

Para cuando cumplí 14 años ya tenía 2 hijos de chicos del vecindario. Mi abuela empezó a decir que yo tenía que ganar dinero para pagar por esos hijos, pues no había comida... no teníamos nada.

Así que una noche -un Viernes Santo- me paré frente a un hotel. Tenía puesto un vestido de dos piezas que me había costado 3.99 dólares, zapatos de plástico baratos y me había pintado los labios de naranja, pues pensaba que eso hacía que me viera mayor.

"Tenía 14 años y lloré todo el tiempo. Pero lo hice. No me gustó, pero los cinco hombres que estuvieron conmigo esa noche me mostraron qué hacer."

Sabían que era joven y era como si eso los excitara.

Gané 400 dólares. Me fui a casa en el tren y le entregué casi todo el dinero a mi abuela, quien no me preguntó de dónde lo había sacado.





Mil 800 hombres
El fin de semana siguiente volví al mismo lugar y parecía que mi abuela estaba contenta cuando yo regresé con dinero.

Pero la tercera vez que fui, un par de hombres me golpearon con una pistola y me pusieron en la bodega de su auto. Ya se habían acercado a mí antes a decirme que yo "no estaba representada" en esa calle.

Primero me llevaron a un campo en la mitad de la nada y me violaron. Luego me llevaron a la habitación de un hotel y me encerraron en el armario.
Me dejaron ahí por un largo rato. Yo les rogaba que me dejaran salir pues tenía hambre, pero me dijeron que sólo lo harían si aceptaba trabajar para ellos.
Me obligaron a hacerlo por unos 6 meses. No me dejaban ir a casa. Traté de escaparme, pero me atrapaban y me castigaban muy duro.

Más tarde, fue traficada por otros hombres. El abuso físico era horrible, pero el abuso real era el mental: las cosas que te decían se te quedaban y uno nunca podía salirse del hueco.

La gente describe la prostitución como algo glamoroso, elegante -como en la historia de la película "Pretty Woman",  pero no es nada parecido.

"Una prostituta puede acostarse con cinco extraños al día. En un año, son más de 1.800 hombres con los que tiene relaciones sexuales o sexo oral."

No se trata de relaciones, nadie me traía flores, te lo aseguro. Estaban usando mi cuerpo como un inodoro. Y los clientes son violentos.

"A mí me han disparado cinco veces y me han apuñalado 13 veces."

Yo no sé por qué esos hombres me atacaron. Sólo sé que la sociedad hace que se sientan cómodos haciéndolo.
Trajeron consigo su ira o su enfermedad mental o lo que sea y decidieron desquitarse con una prostituta, sabiendo que yo no podía acudir a la policía y que si lo hacía, no me tomarían en serio.
De hecho, yo tuve suerte. Conocí a mujeres bellas que fueron asesinadas en las calles.




Fui prostituta durante 14 o 15 años antes de probar drogas.
Pero después de un tiempo, después de acostarse con todos los que puedes, después de que te han estrangulado, de que te han puesto un cuchillo en la garganta o te han puesto una almohada sobre la cabeza, necesitas algo que te dé valentía.

Fui prostituta durante 25 años y en todo ese tiempo, nunca supe cómo salir de eso.

Pero el 1 de abril de 1997, cuando tenía casi 40 años de edad, un cliente me tiró de su auto. Mi vestido se atascó en la puerta y él me arrastró por seis cuadras. Me arrancó la piel de mi cara y de un costado de mi cuerpo.

Fui al hospital y me llevaron inmediatamente a Emergencias. Debido a la condición en la que me encontraba, llamaron a un oficial de policía quien me vio y dijo: "Yo la conozco. No es más que una puta. Seguro golpeó a algún tipo y le quitó el dinero y recibió su merecido".
Yo oía cómo la enfermera se reía con él. Me dejaron en la sala de espera pues yo no valía nada, como si no mereciera los servicios de Emergencias después de todo.

Y fue en ese momento, mientras esperaba a que llegaran los del nuevo turno y a que alguien me atendiera, que empecé a reflexionar sobre mi vida.

Hasta entonces, siempre había tenido alguna idea de qué hacer, a dónde ir, cómo levantarme de nuevo.




Recuerdo que miré hacia arriba y le dije a Dios: A esta gente no le importó. ¿Me puedes ayudar por favor?
Dios se ocupó de mí inmediatamente. Una doctora vino, me atendió y me dijo que fuera a la asistencia social del hospital.
Lo que yo sabía de la asistencia social es que eran todo menos sociales.
Pero me dieron un boleto de bus para que fuera a un lugar llamado Casa Génesis, que manejaba una maravillosa inglesa llamada Edwina Gateley, quien se convirtió en mi heroína y mentora. Me ayudó a cambiar mi vida.

Empecé a ser voluntaria con trabajadoras sexuales y a ayudar en una investigación de una universidad.

Después de un tiempo me di cuenta de que nadie estaba ayudando a esas jóvenes. Nadie iba y les decía: "Así era yo, ahí estuve yo. Ahora soy así y tú también puedes cambiar, tú también puedes aliviarte".

"Así que en 2008, junto con Stephanie Daniels-Wilson, creamos la Fundación Dreamcatcher (Atrapasueños)."

Un atrapasueños es un objeto de los americanos nativos que se cuelga cerca de la cuna de los niños. Se supone que no deja pasar a las pesadillas.
Eso es lo que nosotras queremos hacer: ahuyentar esos malos sueños, esas cosas malas que le pasaron a mujeres jóvenes y adultas.

Puedes encontrar el artículo completo, en su versión en inglés en BBC News

Fuente:

http://www.actitudfem.com/entorno/noticias/como-sobrevivi-25-anos-de-prostitucion

Nota: las imágenes y las negritas son del original.





martes, 30 de enero de 2018

¡Dejemos a las 'trabajadoras sexuales' hablar por sí mismas!

Testimonio de prostitución


¡Dejemos a las 'trabajadoras sexuales' hablar por sí mismas!
9/29/2016
 Autor: Mickey Z.
Traducción del inglés: Atenea Acevedo

Enlace al original: http://worldnewstrust.com/let-the-sex-workers-speak-for-themselves-mickey-z
Original publicado por World News Trust el 27 de noviembre de 2015

 La cosa es así: escribes un texto crítico (respaldado en un sinfín de pruebas y datos) sobre pornografía y/o prostitución y teóricos y teóricas liberales feministas/queer salen, como termitas, a apoyar en manada a los aliados de la pornografía y la prostitución. Te cuelgan el cartelito de “puritano” y pretenden callarte mientras exclaman al unísono: “¡Dejemos a las trabajadoras sexuales hablar por sí mismas!”

Decidí poner a prueba su receptividad y entrevisté a una sobreviviente, pero eso no satisfizo a las masas posmodernas que prefieren oír únicamente a “trabajadoras sexuales” como la mujer que apareció en un artículo de Cosmopolitan titulado: Una trabajadora sexual responde todas tus preguntas sobre cómo es trabajar en un burdel legal.

Esta “trabajadora sexual” o, como ella lo llama, “terapeuta que tal vez también te toque la salchicha”, es Sarah Greenmore. De ella aprendí que:
Siempre ha sido “una persona muy sexual”, pero describe su trabajo de la siguiente manera: “mi placer no es prioridad, el placer de él es la única prioridad”.
Afirma: “Mi trabajo, ante todo, consiste en hacer que los demás se sientan bien”.
Antes de un día extenuante de tal vez siete “clientes” hay que usar un lubricante con ácido hialurónico, pues “ayuda a reparar las células de la piel”.
Agrega: “No me interesa salir con nadie que no se autodenomine feminista”.

Bueno, “dejar” a esta “trabajadora sexual” hablar por sí misma no fue tan liberador como lo prometían las feministas liberales y, ciertamente, no respondió a “todas mis preguntas”. No tenía más opción que buscar los testimonios de otras “terapeutas que tal vez también te toquen la salchicha”.

A continuación, presento algunas de las respuestas de diversas sobrevivientes a mis preguntas. Debo decir que no necesité de un grado académico en estudios de género (ni de formación alguna, en realidad) para encontrar estas voces, ¡fue muy sencillo!
(Advertencia: los siguientes textos pueden desatar síntomas de estrés postraumático en sobrevivientes de violación y abuso sexual)



¿Cómo se empieza en este negocio?

Linda Lovelace: “Mi iniciación a la prostitución fue una violación multitudinaria a manos de cinco hombres, arreglada por el Sr. Traynor. Fue el punto de inflexión de mi vida. Amenazó con dispararme con su revolver si no lo hacía. Nunca antes había tenido sexo anal, me desgarraron por dentro. Me trataron como si fuera una muñeca hinchable, me levantaban en vilo y me colocaban donde y como les daba la gana. Separaron mis piernas de todas las maneras posibles para penetrarme y acercarme sus “cosas”, usaron diferentes partes de mi cuerpo para hacer el juego de las sillas. Nunca me sentí tan asustada, tan desgraciada y humillada en toda mi vida. Me sentí basura. Participé en actos sexuales con fines pornográficos en contra de mi voluntad con tal de que no me mataran. También amenazaron con matar a mi familia”.

Ayesha: “Para ‘doblegarme’ fui violada varias veces cada noche durante casi un mes antes de que la proxeneta empezara a venderme a cambio de dinero. Por lo general, tenía de 10 a 12 prostituidores cada noche. Solían ser violentos, me trataban como si fueran dueños de mi cuerpo. Tengo una profunda cicatriz en el cuello por un corte que me hicieron con una navaja mientras trataba de evitar que una chica muy joven fuera violada multitudinariamente en la casa. Estuvieron a punto de matarme”.

Pero, ¿acaso no es una vida que “eliges”? Seguramente puedes ir y venir a tu antojo, ¿no es así?

Ayesha: “Intenté salir de ese calabozo muchas veces. Los recuerdos aún asaltan mi mente, cómo tiraban de mi cabello, cómo la dueña del burdel me arrastraba por las sucias calles después de cada intento fallido por escapar. Lloraba y gritaba para que la gente me ayudara, pero nadie lo hacía, se quedaban ahí, mirando, ni siquiera me veían con compasión. Las lágrimas siguen corriendo por mis mejillas mientras lo recuerdo. Mi vida habría cambiado si tan solo un hombre hubiera tratado de salvarme, pero todos actuaron como espectadores mudos. No puedo evitar reírme cuando la gente dice que las mujeres elegimos esta vida. ¿Acaso saben cuántas como yo hemos intentado escapar, solo para ser golpeadas hasta tener el cuerpo lleno de perdigones? Para los hombres que nos compran no somos más que carne. Para el resto de la sociedad ni siquiera existimos”.

Ya, pues no suena muy “transgresor”. Apuesto que la cosa va mejor en el glamoroso y bien remunerado mundo del porno. ¿Cómo se empieza en ese negocio?

Jenna Jameson: “La mayoría de las chicas tiene su primera experiencia en películas gonzo… las llevan a algún estudio cutre en Mission Hills y un imbécil violento las penetra por todos los orificios posibles, convencido de que la chica se llama Puta”.

Alexa James: “Mi primera filmación fue con un tipo de unos 40 años, grueso como una lata de refresco. Me agarró con fuerza y me penetró hasta el fondo sin ningún tipo de lubricante, y desgarró mi vagina. Cuando empecé a desgarrarme y a llorar, me dio vuelta y siguió penetrándome desde atrás para que la cámara no registrara mis lágrimas. Tiraba de mi cabello y me ahogaba, a pesar de que yo le decía que me dolía y casi no podía respirar”.

Alexa Milano: “En mi primera película estuve con tres tipos que fueron bastante rudos conmigo. Me golpearon, me ahogaron con sus penes y me lanzaron de un lado a otro, ¡como si mi cuerpo fuera un balón! Acabé adolorida e irritada, prácticamente no podía caminar. Algo me quemaba por dentro, dolía muchísimo. Apenas podía orinar e intentar defecar era imposible”.

Espera, ¿se trata de una opción laboral o de una violación fotografiada? ¿No podías opinar durante la filmación?

Corina Taylor: “Al llegar al estudio esperaba hacer una escena de penetración vaginal hombre-mujer, pero mientras grabábamos con una estrella del porno el actor me violó analmente y nada lo detuvo. Le grité que parara, grité ‘no’ una y otra vez, pero nada le importó. El dolor se volvió insoportable, entré en shock y mi cuerpo se quedó sin fuerzas”.

Jersey Jaxin: “Tipos que te golpean el rostro. Tienes semen de varios hombres embarrado en tu rostro, sobre tus ojos. Te desgarran. Sientes que las entrañas se te salen. No para nunca”.

Jessi Summers: “Hice una escena con un actor masculino que estaba en mi lista de personas con las que no quería ‘trabajar’. Quería complacer a los productores, así que accedí. Este hombre me puso un pie en la cabeza, literalmente me pisó mientras me penetraba por detrás. Perdí el control y empecé a llorar a mares; detuvieron la filmación y me mandaron a casa con paga reducida porque no pudieron grabar la escena completa”.



¿Qué hay de los cineastas y actores masculinos? ¡También son trabajadores sexuales! ¿Qué opinan de esta forma de tratar a las mujeres?

Max Hardcore (pornógrafo): “Nada me encanta más que una chica que insiste en que no dejará que se la metan en el culo porque… ¡claro que lo hará!”

Bill Margold (veterano de la industria del porno y miembro de la Free Speech Coalition): “Me gusta mostrar lo que creo que los hombres quieren ver: violencia contra las mujeres. Estoy absolutamente convencido de que cumplimos con un propósito al mostrarla. La mayor violencia que podemos conseguir es la eyaculación en el rostro. Los hombres tienen orgasmos cuando ven eso, porque es una forma de vengarse de las mujeres que no están a su alcance. Tratamos de inundar el mundo con eyaculaciones en el rostro. Mi única razón de estar en esta industria es satisfacer el deseo de los hombres del mundo a los que, básicamente, las mujeres les importan un bledo y quieren ver a los que estamos en la industria vengarnos de las que no pudieron hacer suyas cuando estaban creciendo. Estoy totalmente convencido de ello… por eso eyaculamos en el rostro de una mujer o la violentamos sexualmente de otra manera: somos vengadores de sueños perdidos. Así lo creo. He escuchado al público vitorearme cuando hago algo repugnante en pantalla. El público me aclama cuando estrangulo o sodomizo o brutalizo a otra persona, y el público aplaude cuando satisfago mis deseos más retorcidos”.

¿Cómo es que existen personas, en especial mujeres y niñas, capaces de sobrevivir cotidianamente en el mundo de la prostitución o la pornografía?

Jessie Jewels: “Las personas en la industria del porno están anestesiadas, no reaccionan a la vida real, son como zombis caminantes”.

Loreta: “Estuve en la prostitución de los 15 a los 19. Mis amigas y yo vivíamos en un departamento con la proxeneta. Trabajábamos de las cuatro de la tarde hasta tarde por la noche o incluso las primeras horas de la mañana, teníamos de tres a cuatro prostituidores al día. A veces usábamos condón, a veces no. La mayoría de los prostituidores eran extranjeros, no hablaban mi idioma y no les importaba mi edad. No sabía cómo contactar a la policía y tampoco sabía si a la policía le importaría. Quería huir, pero tenía miedo de que la pandilla me encontrara y me matara. Me odiaba cada vez más, así que empecé a inyectarme drogas. Intentaba adormecerme para no sentir el dolor, para no sentir absolutamente nada.

¿Y a los prostituidores no les importa si una “trabajadora sexual” es menor de edad?

Rachel Moran: “He respondido suficientes llamadas en el suficiente número de burdeles para afirmar que la consulta más frecuente siempre es: ‘¿Cuál es la chica más joven que ofrecen?’”

Sin embargo, las y los teóricos posmodernos dicen algo muy distinto. Hay tantas historias distintas en el tema de la prostitución y la pornografía. ¿Saben cómo describen los liberales su vida?

Anita Cannibal: “Sí, se maquilla muchísimo la realidad. Es un mundo de tragedias, pletórico de horrores”.

Bueno, estas afirmaciones definitivamente responden a muchas más de mis preguntas que Cosmo. ¿Y tú? Si necesitas escuchar otras voces en primera persona te sugerimos este enlace con testimonios de sobrevivientes de prostitución y este otro con testimonios de sobrevivientes de la pornografía. También puedes consultar más de 100 testimonios sobre “el daño o los efectos negativos de la pornografía, la prostitución, el desnudismo, la esclavitud sexual (sic), la trata con fines de violación, el acoso sexual, el abuso sexual y nuestra pornografiada sociedad”

Visita nuestro canal de Youtube con interesantes videos traducidos y subtitulados en español: https://www.youtube.com/channel/UCuDKy2DjYr3Egw6iX1h1tcQ/videos


https://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/dejemos-a-las-trabajadoras-sexuales-hablar-por-si-mismas






Soraya Barbosa, la trans que venció los prejuicios sociales y hoy es enfermera

Testimonio de prostitución



28 de enero de 2018
Soraya Barbosa, la trans que venció los prejuicios sociales y hoy es enfermera

Gracias a los planes laborales y en una beca, pudo trabajar y terminar la secundaria en un bachillerato acelerado de adultos y luego graduarse de enfermera. Hoy incentiva a otras chicas trans para salir de la prostitución y forjar una mejor vida.
La historia de Soraya Barbosa (28 años) es la de un camino lleno de obstáculos y adversidades, pero en cada tropiezo y con su fuerza de voluntad, poco a poco fue alcanzando los objetivos de su vida.

Hoy hace casi tres años que se graduó como técnica en Enfermería, trabaja en la sala de Siquiatría del Hospital Centenario y ahora hace planes para cursar la licenciatura.

“Cuando cursaba la primaria ya tenía actitudes de chica, y sufría acoso escolar por parte de mis compañeros. En la secundaria también la pasé mal, al principio era un chico como todos y después comencé a entender que en realidad no me sentía como hombre, sino como mujer.

Comencé a tener más lenguaje gestual con las manos, me planchaba el pelo y me hacía reflejos. Era muy mirada y a veces me terminaba peleando con mis compañeros y no quería volver a sufrir como en la primaria”, recordó.

La convivencia en el aula llegó a ser tan difícil para Soraya que al final, tuvo que dejar el colegio y desde ese momento con apenas 15 años, se convirtió en una joven con un futuro con pocas posibilidades.

Soraya intentó hacer algo con su tiempo y comenzó a estudiar peluquería, pero sin dinero fue difícil poder abrir su propio emprendimiento.

“Comencé a transitar otra vida, este es el problema de las chicas que nos asumimos como travestis, terminamos pensando que sólo se tiene una única salida y es la de ofrecer servicios sexuales. Trabajé seis meses en un cabaret, pero no era lo que yo quería, tampoco quería seguir haciendo sufrir a mi familia, que siempre me aceptaron como soy”, agregó.

“No tenía otra opción, todas las puertas laborales se me habían cerrado y, cuando finalmente me asumí como mujer, yo creía que la prostitución era la única salida que había para ganarse la vida. El mismo entorno social no me dejaba otra salida. La prostitución es terrible, porque trae la droga y el alcohol, es la única manera de poder sostener tu cuerpo”.

Cuando finalmente pudo salir de ese ambiente, “tuve varios meses depresiva hasta que finalmente me enteré que en la oficina de Empleo de la Municipalidad, había posibilidades para los jóvenes de conseguir trabajo con la finalidad de poder seguir estudiando. En los talleres conoció a otras personas, intercambiábamos y debatíamos ideas. Finalmente decidí terminar la secundaria y comencé junto a una amiga, recorrimos cinco colegios nocturnos y en ninguno encontramos banco.
 
Soraya Barbosa

Lo que sucedía era que como yo entraba al colegio maquillada y vestida de mujer, ningún directivo me quería tener. Volví a la Dirección de Empleo para contarle lo que me estaba pasando, ellos se contactaron con la directora de Educación de Adultos y finalmente pude conseguir un banco y me di cuenta que había lugar de sobra en el turno noche”.

Recordó que: “en el primer día de clases la directora me dijo que me tomaba con la condición de que no fuera al baño de mujeres y de varones, sólo podía usar el baño de profesores, pero por supuesto que no le hice caso y utilicé el baño de mujeres de la escuela”.

Al terminar el bachillerato acelerado de adultos, Soraya decidió seguir estudiando para enfermera, pero tampoco le fue fácil poder pagar su carrera pese a que tenía una beca, pero no era suficiente. Trabajó en un hogar de ancianos como servicio de limpieza, en una veterinaria y en la Guardería Nazareth al cuidado de niños, interactuando con las monjas y laicos consagrados.

El 4 de marzo de 2016, por fin alcanzó la tan ansiada meta de obtener el título de enfermera.

“Hoy trato de contener a otras chicas trans, para que puedan salir de la prostitución pero no es fácil. Ellas me toman como un ejemplo de vida a seguir, porque yo provengo de un hogar muy pobre y tuve que hacer un gran esfuerzo para poder pagarme los estudios. En todos los ámbitos sufrimos discriminación y no es fácil poder estar en un lugar en donde la gente te mira y sientes que se están burlando de ti”, remarcó.

Fuente

https://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/182821/Noticia




viernes, 26 de enero de 2018

¿Puede la vagina ser una herramienta de trabajo?


Ingerborg Kraus
¿Puede la vagina ser una herramienta de trabajo?
1/11/2018
Por: Dra. Ingeborg Kraus

Traducción: Esther Ripa

Colaboración: Adriana Zaborskyj

Original: 
http://www.trauma-and-prostitution.eu/en/2017/12/20/can-the-vagina-be-a-work-tool/



Discurso de la doctora Ingeborg Kraus en el evento Urania sobre “trabajo sexual” (la caída del mito). Berlín, 3 de diciembre de 2017.


Quiero agradecer a los organizadores, especialmente a Rachel Moran y Julie Bindel. El lanzamiento de este libro no hubiera sido posible sin ellas.

Si fuésemos afortunadas podríamos tener un gobierno antes de final de año. De momento, vemos a los políticos/as hablando entre ellos durante ocho semanas sin llegar a ningún resultado. Vemos políticos que se retiran ante cualquier discusión y luego oímos que se pasan noches completas discutiendo cómo enganchar a otros en sus discusiones. A mi me parece que no quieren hablar de los problemas de este país, pero sí sobre coaliciones electorales.

El presidente federal Frank Walter Steinmeier tiene razón cuando dice que las fuerzas políticas del país económicamente más fuerte de Europa no debe negarse a asumir una responsabilidad política. Todos los partidos están obligados a trabajar por el bien común. Ellos sirven a nuestro país y su responsabilidad está más allá de sus propios intereses.

En el campo del problema de la prostitución, ya pude prever esta crisis de la democracia alemana, que es visible para el mundo entero de un tiempo para acá. Las convenciones internacionales han sido ignoradas, la Carta de Nueva York a Angela Merkel en 2015 (firmada por 200 organizaciones) no fue respondida. Las peticiones no son aceptadas. Estos ejemplos muestran como el problema es completamente ignorado y cada vez un poco más.

¿A Dónde nos llevó esto? Somos el prostíbulo de Europa y el gobierno alemán es el mayor proxeneta. En los próximos nueve minutos, me gustaría presentar los puntos que los políticos alemanes deberían haber seguido y de los que deberían haber hablado durante los últimos 19 años, en vez de haber estado constantemente diferenciando entre la prostitución forzada y la prostitución “voluntaria”.

¿Qué es una vagina?
Hay una objeción frente a legalizar la prostitución e incluso convertirla en una profesión como otra cualquiera: degrada a la vagina a una herramienta, la convierte en un objeto, en un instrumento que puede ser penetrado por 20, 30 hombres al día. ¿Esto es posible? ¿Puede una vagina ser reducida a tubo de aspiradora? Anatómicamente y psicológicamente esto no es posible. La vagina, y con ello me refiero a los órganos sexuales femeninos, no puede ser separada del cuerpo femenino. Por el contrario, es un órgano altamente sensible que está conectado con nuestro cerebro y con nuestro cuerpo entero. Es la parte más íntima de una mujer.

La decisión “voluntaria” de dedicarse a la prostitución requiere ciertas condiciones. Las mujeres prostituidas que acuden a mi consulta tienen todas ella una historia de protección insuficiente en su infancia lo cual les condujo a una auto-protección también insuficiente. Estas mujeres aprendieron pronto a desconectarse de sí mismas. Aquí, también encontramos innumerables estudios que muestran esta conexión entre experiencias de violencia en la infancia y prostitución.

Una Ministra de Igualdad también tiene la obligación de proteger a los y las ciudadanas. Si la protección en la familia falla, el estado no debe convertirse en cómplice de esos traumas. Un estado que tolera la degradación de la mujer a un objeto, un estado en el cual ocurre la explotación sexual, un estado en el cual la sumisión de la mujer es escenificada como una forma de erotismo, es un estado absolutamente misógino que contiene estructuras perpetradoras.

El daño psicológico de la prostitución
La Organización Mundial de la Salud (OMS), me solicitó que hablase sobre la salud psicológica de las mujeres prostituidas en Alemania en el Congreso Mundial de Salud Mental de las Mujeres, en Dublín. ¿Qué puedo decir? ¿Cómo es la salud mental de mujeres que son reducidas a trozos de carne? Estas mujeres están completamente destruidas. Una mujer que trabaja en un programa de salida para mujeres prostituidas me dijo que solamente unas pocas de ellas son capaces de abandonar la prostitución. Se quedan hasta que se colapsan físicamente. Y esto es solo cuestión de tiempo. Me pregunto por qué. Ellas permanecen en la prostitución porque su voluntad está rota. Ya no existen como personas con una identidad y un futuro. Estas mujeres no ven un futuro para ellas mismas, no tienen sueños ni proyecciones, carecen de una identidad fuera de la prostitución. Están reducidas a su construcción de prostitutas y no pueden encontrar vías de salida. Están atrapadas en su trauma y en su vergüenza.

Las mujeres jóvenes que llegan a Alemania están completamente abrumadas y completamente traumatizadas. Muchas de ellas piden psicotrópicos y drogas ilegales después de sus primeras experiencias. Ellas afirman que es imposible seguir en este negocio sin recurrir a ello.

Jana Koch-Krawach es una trabajadora social que trabaja con mujeres prostituidas en Wuppertal, una localidad obrera, donde llegan las mujeres que ya no pueden más, ellas son consideradas B-stock (productos devueltos por el cliente). Ella suele encontrar a mujeres completamente descuidadas que han perdido por completo el contacto consigo mismas. Reaccionan de forma aterrorizada o con total apatía. Parece obvio que ellas necesitan todo menos sexo. Pero demás de esto están los puteros a quiénes su situación les importa un bledo. Ellos se ríen y se lo pasan bien.

¿Como es esto posible? Hago la misma pregunta que Caroline Emcke hace en su libro “Gegen den Hass” (“Contra el odio”). Bueno, ¿cómo es posible no ver la adversidad de otras personas, pero en cambio ver solo las necesidades propias?

Es posible porque los hombres piensan que tienen “derecho” al sexo y a usar a las mujeres para ello. La mujer está encerrada en una imagen socialmente construida de “bestia sexual insaciable”. Se niegan sus demás necesidades. Está siendo deshumanizada y reducida a ser solo una cosa: un cuerpo sin alma. Esto posibilita al putero actuar inescrupulosamente, bloquea su empatía y la sustituye por la indiferencia.

Por medio de mecanismos de represión y trucos mentales, la sociedad y la política se alejan de su responsabilidad. Se niega la violencia, se oculta la realidad.



¿Qué mensaje le da esto a la Sociedad?
Esto da a los hombres el mensaje de que ellos "necesitan" sexo y deben desfogarse regularmente para poder mantenerse estables y no llegar a ser abusadores. Según esta lógica, los hombres no pueden controlarse a sí mismos: este es el mensaje oculto que transmite el sistema prostituyente. Si este fuera el caso, tendríamos que cambiar de inmediato nuestra constitución, junto con las leyes fundamentales porque bajo esta lógica los hombres y las mujeres no son iguales. La habilidad para regular las emociones y la tolerancia a la frustración son logros importantes de la civilización.

Está mal creer que la sexualidad de los hombres no se puede controlar. Los hombres tienen que aprender nuevas formas de lidiar con la frustración y esto aplica para diversas áreas. Esta es la razón por la que la introducción de la prohibición de comprar sexo es de especial importancia, especialmente porque (todavía) creemos en los hombres. Si no fuera así, ningún hombre debería poder salir de su oficina o fuera de casa solo. Sería una amenaza para la Sociedad.

Cuando hablamos sobre prostitución es necesario también pensar sobre lo que la sociedad quiere en vez de solamente hablar sobre mitigar daños. Necesitamos una nueva generación de hombres que no tengan que recurrir a la explotación sexual y a controlar a las mujeres para reafirmarse a sí mismos.

Pero en los niveles más altos de la política, todavía se sigue hablando de la “prostitución buena”, esa que solo necesita ser regulada. La prostitución es vista como un juego privado en el cual el estado no debe interferir. El problema de la prostitución debe sin embargo politizarse porque nos dice cosas sobre nuestra sociedad y tiene efectos sobre nosotros. La prostitución es como un reflector que saca a la luz los fallos de nuestra sociedad: nuestros roles de género y los patrones de comportamiento que estos enseñan, los roles y patrones de comportamiento que están profundamente permeados por el sexismo. Politizar la prostitución significa convertirla en nuestra causa para decir que no queremos vivir en una sociedad como esta. La forma en la que permitimos el abuso y la violencia contra las mujeres y los ocultamos dice mucho de nosotros/as: somos un poco como una sociedad que pierde su alma y se divide. Por un lado, somos humanos con aquellos a los que consideramos similares a nosotros/as, pero, por otro lado, permitimos que contra aquellos/as que son diferentes de nosotros/as se cometan las peores atrocidades.

No puede haber cohesión social bajo la premisa de “cada uno con lo suyo” o “este asunto no me concierne”. No, la cohesión social surge desde la empatía. Cuando escucho debates sobre la prostitución en Alemania, en nuestra sociedad y en nuestra política, frecuentemente me pregunto dónde quedó nuestra empatía. ¡Debatir durante 15 años si debe ser obligatorio el uso de preservativos o no en la prostitución es una tontería! Es obvio que nadie quiere ver a su hija como prostituta. ¿Por qué está bien para las hijas de otras/os? Pregúntenle a la ministra Manuela Schwesig si quisiera mandar a su hija a “trabajar” como prostituta. La sola pregunta resultaría escandalosa. Según esto, ¿es que hay mujeres que son buenas para eso y otras que no lo son? Y sinceramente, ¿qué tan ingenuo tienes que ser para pensar que de repente cientos de mujeres de 18 años procedentes de Rumanía o Bulgaria quieren venir a Alemania a prostituirse?.

¿Qué más está haciendo nuestra sociedad cuando ya no nos sentimos preocupados por la desgracia de los demás? En realidad, dice Jacques Derrida, estamos en guerra con nuestra empatía.

Alemania tiene un papel de liderazgo y también de responsabilidad en Europa. No puede ser que permitamos que nuestros hombres abusen sexualmente de las mujeres más vulnerables de Europa y que cuando estén completamente destruídas sencillamente vuelva y se les deseche.

Hoy celebramos el primer domingo de adviento. No podemos dejar que nos convirtamos en una sociedad que hace la vista gorda. Tenemos que enfrentarnos a grandes desafíos en los cuales la globalización, la digitalización y los robots sexuales ponen a prueba nuestros valores. Elijan la abolición. La abolición es mucho más que prohibir la venta de sexo. Con la abolición sentamos una posición y protegemos nuestros valores. ¡La abolición significa amor!

Muchas gracias.
Dr. Ingeborg Kraus

Visita nuestro canal de Youtube con interesantes videos traducidos y subtitulados en español: https://www.youtube.com/channel/UCuDKy2DjYr3Egw6iX1h1tcQ/videos

Fuente:

https://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/puede-la-vagina-ser-una-herramienta-de-trabajo






Lo que no nos cuentan sobre el porno en España: "Hay chicas engañadas entrando en la industria"

Lo que no nos cuentan sobre el porno en España: "Hay chicas engañadas entrando en la industria"

Entrevista de David Perez Aragó al periodista Ismael López Fauste, autor de “Escúpelo, Crónicas en negro sobre el porno en España”
DAVID PEREZ ARAGÓ*
#  Tribuna Feminista | porno |
Lun, 22 Ene 2018

Ismael López Fauste
Ismael López Fauste (Navarra,1992) es periodista independiente. Según sus palabras, él también fue cómplice. Trabajó como redactor en la industria del sexo hasta que vio la realidad en directo. Desde entonces, intenta hablar de las conexiones, intereses y riesgos que el lobby no revela.

Es autor del libro “Escúpelo, Crónicas en negro sobre el porno en España” (Editorial Tandaia), que inicialmente fue distribuido de forma gratuita en internet, pero rápidamente fue eliminado de la red al representar una amenaza para el lobby de la industria sexual. En muy poco tiempo el libro ha conseguido ser editado en papel gracias a aportaciones voluntarias, y estará muy pronto disponible en las tiendas.


P La mayoría de adolescentes y jóvenes consumen porno habitualmente. ¿Tú también?
R.- No, yo no consumo ni he consumido porno de la forma en la que creo que estás pensando. Me resultaba interesante, tan frívolo como puede sonar, intentar descifrar las reacciones reales de las actrices en películas de Brazzers, por ejemplo. Hay una que me marcó mucho, donde la actriz llega a forcejear con el actor y todos se ríen. La escena acaba como acaba y tanto actor como cámara le aseguran que la próxima vez la escena será anal.
Veo porno con interés porque me parece un fenómeno muy curioso que parece que intenta vender chuletones para veganos. Y tiene a las cadenas de tele y periódicos a su favor, la verdad.

P El porno parece haber evolucionado bastante los últimos años. ¿Cómo influyó Internet en la industria y en los hábitos de consumo?
R.- Bueno, ahora no tienes que levantarte de la silla para consumir pornografía. He conocido a gente que se masturbaba doce veces al día mirando su smartphone. Todo está más cerca y el porno ha sabido aprovecharlo.

El porno gratuito ha acercado esto aún más. La tendencia es bastante clara, es como regalar cigarrillos en la puerta de un colegio. Hay una página llamada Pornhub que está haciendo memes y estudios con la finalidad de que se hagan virales y generen tráfico. En esta misma página “forced” y “teen” están entre las etiquetas más buscadas. Esos son los datos, ahora que cada cual interprete.

P Tú has conocido a la industria del porno desde dentro. ¿Podrías definirla en una frase?
R.- ¿Quién sobrevivirá y qué quedará de ellos? – La matanza de Texas.

P ¿El porno es sólo fantasía?
R.- Lo que ves en la pantalla representa una fantasía, lo que yo veo detrás de una cámara es una película de terror que incluye a gente sangrando por la vagina. Literalmente. Hay muchos motivos por los que siempre salen las mismas caras del porno en los medios, y que esto no se sepa es uno de ellos.

P Todavía no sé si bromeando o no, insinuaste que temes por tu vida. ¿Cuál es tu relación con lo que tu llamas “el lobby del porno”?
R.- Ahora bromeo. Te cuento una historia: cuando salió el libro por primera vez a mí me ayudó una chica que tenía una web feminista. Era alguien anónimo, con su seudónimo y demás. Piensa en ella como una especie de Barbijaputa, ¿sí? Bien, de repente nos encontramos con que sabían su nombre y sus apellidos. Dirás, ¿y? Bueno, la pornografía tiene conexiones muy fuertes con Europa del Este, nos lo han dicho a medias, pero no han revelado lo que de verdad hay. De hecho, cuando intenté hablar yo de ello hace años se me dijo que ni de coña, “hay que defender nuestros intereses”. Es gracioso porque quien lo dijo va por la tele de salvavidas del sexo.
Tenía miedo porque no era nadie, y siendo nadie podía pasarme cualquier cosa, a mí o a alguien de mi alrededor, y mira yo me la he jugado, pero en mi entorno no es guay que pasen cosas feas.

P ¿Se puede ser sex-positive y estar en contra de la industria del porno?
R.- Te puedo decir que todo esto de prosex, sex positive y demás me parece una apropiación del lenguaje increíble. ¿Significa que si estoy en contra de la industria del porno, tal y como funciona, no soy prosex y soy antisex? Vaya.
No, yo creo que la pregunta está mal formulada, vamos a tener que salir de esa bipolaridad de pensar que quien denuncia las irregularidades en porno y prostitución es un mojigato y está sexualmente frustrado.

P ¿Qué tiene el porno español de especial? ¿Cómo de globalizado está el sector?
R.- El porno español es una cantera. Hay por ahí un artículo mío que habla de Angela White, una actriz porno australiana, que se metió en política a lo prosex y acabó viviendo en EEUU grabando con las productoras más abusivas. Creo que simplemente el porno en España no es rentable, y hay que buscar una especie de trampolín que nos lleve a Los Ángeles, puede ser el feminismo o puede ser que te sienten en un sofá en prime time para lamerte los pies. O las dos cosas a la vez. Precisamente de eso iba todo, de destapar las uniones entre lobby del porno y medios de comunicación.
El porno está súper globalizado. Lo tienes en todas partes, y EE.UU dicta las reglas.

P Te refieres a la pornografía como “prostitución con una cámara delante”. ¿Podrías explicar esto?
R.- Porque literalmente lo es. Verás, desde que empecé yo ha cambiado mucho el discurso, antes las actrices tenían que negar muy fuerte estar vinculadas a la prostitución. Ahora es todo lo contrario. Si sabes usar el caché de Google verás todas las entradas de post borradas negando vínculos con la prostitución.
Ser actriz porno es ser una prostituta, por dos vías: una, porque gran parte de la producción lleva este rollo de casting que sirve para saltarse la ley y permitir que el amateur que paga se acueste con la actriz porno que quiera. Hay un catálogo, cada evento te las anuncia. La otra vía es la directa. No lo digo yo, tengo una fuente dentro: “no conozco a ninguna compañera que no se dedique a la prostitución”. El porno es un escaparate, te sube el caché, pero nada más.

fotos antiguas pornográficas

P Hablando de prostitución… ¿Regularla o abolirla? ¿Qué hay de las libertades individuales?
R.- Tengo 25 años, vengo de jugar a Pokémon, como quien dice. No seré yo quien ilumine a todo el mundo. Mi postura es que debería haber presencia de verdaderas sexólogas, abogadas, víctimas de la trata, trabajadoras sociales… hablando de este tema. Gente con experiencia, y gente honesta. Hasta ahora quien habla tiene intereses, y está claro que el discurso, en medios generales, se decanta por la regulación porque quien presenta el programa tiene un coleguita en revistas porno que le lleva a las chicas y les escriben lo que tienen que decir.
Hay libertades individuales, pero creo que eso es un debate para cuando no existan víctimas dentro de una industria.

P Hay varias iniciativas que se etiquetan como “porno feminista” o “porno ético”. ¿Oxímorons?
R.- Marketing, pero puro y duro. Chuletones para veganos, lo que te digo. He estado en varios sex shops donde tenían películas porno “éticas”, creo que todo el mundo estará pensando en Erika Lust. Hay más gente haciéndolo, es cierto.
Me consta que en varias de estas producciones lo que se hace es cortar del rodaje final cualquier acto violento, tirón de pelo, arcadas, etc. Existe, pero se cortan. Eso es lo que yo he podido saber.
Si ese porno ético realmente existe, no funcionará si no es rentable, y como se suban al carro las voceras del porno feminista televisivo, entonces tendrá poco de ético.
Para mí el baremo está en si quien participa ha callado lo que ha visto o realmente está ahí sin ser cómplice de ningún abuso.

P Nuestros adolescentes usan la pornografía como fuente de educación sexual. ¿Qué crees que están aprendiendo sobre el sexo?
R.- Creo que alguien debería preguntarle esto a las chicas de 16 años. Claro que los chavales tenemos nuestro primer contacto con el sexo a través de la pornografía, de hecho interesa crear esa especie de dependencia del porno. Recuerda que es un negocio, que no es activismo por mucho que se venda como la transgresión definitiva.
Ser actriz porno es ser una prostituta, por dos vías: una, porque gran parte de la producción lleva este rollo de casting que sirve para saltarse la ley y permitir que el amateur que paga se acueste con la actriz porno que quiera.

P ¿Hay trata en el mundo del porno?
R.- Sí. Rotundo. Hay chicas engañadas entrando a la industria. La trata no es solo que te secuestren, es que te engañen y te den las condiciones maquilladas hasta que te veas encerrada.

P Mucha gente siguió por televisión el caso Torbe, quien fue encarcelado por trata y blanqueo, pero fue liberado al poco tiempo. ¿Qué pasó ahí? ¿Fue acusado injustamente, como él afirma?
R.- ¿Te refieres a Torbe, el amigo de Santiago Segura que tanto ha salido en la tele como un tío gracioso antes de que lo enchironaran? Creo que hay gente que sabe más sobre Torbe que yo. No lo conozco personalmente. Puedes preguntar, eso sí, buena suerte obteniendo una respuesta.

P ¿Qué se está haciendo desde la política en cuanto a la industria sexual en España?
R.- Bueno, Podemos lleva lanzando unas iniciativas excelentes para invisibilizar estos abusos e irregularidades de las que hablo y dar voz a la versión oficial del porno bueno.
Que yo sepa, eso es todo, luego tienes a los carcas de IU diciendo que bueno, que a lo mejor no todo es tan bonito como lo pintan y que a lo mejor todo esto de la industria sexual no es más que una tapadera de mafias y abusos sexuales. No sé de dónde se lo habrán sacado. Yo no he visto en ninguna cadena de televisión que hable de irregularidades.

P ¿Qué iniciativas existen en nuestro estado para sacar a la luz todo lo que nos cuentas?
R.- Uf, es complicado. Los medios te dan una de cal y otra de arena. Tuve esta experiencia con un periódico que me entrevistó por todo este motivo y conté cosas muy fuertes pero luego sacaron a representantes del lobby y, adivina, ninguna pregunta incómoda.
Y luego tienes el hecho de que cuando salió Escúpelo en versión gratuita los medios y blogs que hablaron de él recibieron presiones para retirar el contenido, y lo hicieron. La estrategia era que “Escúpelo: crónicas en negro sobre el porno en España” no apareciera en ninguna búsqueda de Google, y lo lograron.
He mandado muchas notas de prensa, y la investigación estaba gratis, no me llevaba un duro por ello, y han pasado del tema. No existen iniciativas.

P ¿Cuál crees que es el futuro de la industria pornográfica en España? ¿Hacia dónde nos dirigimos?
R.- Podemos casi nos mete en el Congreso a una representante de todo esto. Sería bonito que publicaran las listas que cambiaron justo antes de las elecciones para ver si una fuente cercana al partido no me dijo la verdad o efectivamente todas aquellas evasivas que se me dieron al intentar corroborarlo eran una forma de tapadera. Yo sé a dónde quiero dirigirme, y es fuera de España, tal y como están las cosas. Se nos están meando en la oreja y nos están diciendo que llueve, en este ámbito y en otros muchos.

* David Perez Aragó es maestro de música y divulgador de los efectos dañinos de la pornografía y su relación con la prostitución y la trata. Colaborador en A21 y Fight The New Drug en España y fundador de la asociación Lliures de Porno en Barcelona.

Este artículo es una colaboración de Tribuna Feminista

Fuente:

https://www.elplural.com/sociedad/2018/01/22/industria-porno-espa%C3%B1a-entrevista



miércoles, 24 de enero de 2018

Teresa, una víctima de trata: “Dijeron que iban matar a mis padres”

Testimonio de prostitución

Esta es una historia de trata de personas, pero no nos confundamos, es fundamentalmente una historia de prostitución, simple y a secas. La trata de personas es la forma penal en la que bajo determinadas condiciones se produce la captación y explotación sexual. Constituye el 95% de las personas en prostitución, el resto, el 5%  son captadas de manera “suave”, sin una violencia explícita, pero siempre abusando de una situación previa de vulnerabilidad, por eso también podrían ser considerados casos de trata de personas que no encajan en el tipo penal.

Una vez más se comprueba que el delito de trata de personas es un medio por el cual son sometidas las mujeres necesarias para el funcionamiento de los burdeles o la prostitución callejera, de ahí que no puedan ser separadas la trata de la prostitución, son dos caras de la misma y única moneda. También demuestra que la mayoría de las mujeres y niñas, no importa cual fuere su condición, no imaginan ni quieren a la prostitución como una posible salida de sus estrecheces. La llamada “voluntaria” es minoritaria, estadísticamente irrelevante y cuando se la explora, encontramos los mismos elementos que en el resto de los casos.

El prostituidor-putero-“cliente” que va a un prostíbulo o las acecha en la vía pública, podrá saber esto, pero no le interesa, al contrario, esa situación agrega más condimento al acto basado fundamentalmente en el sometimiento.

Sin la directa complicidad de los gobiernos estas situaciones serían imposibles. Los estados se benefician no solo económicamente de la violencia que sufren niñas, mujeres, travestis, trans, y por eso colabora no actuando o dando protección a los tratantes.

Debemos resaltar el papel que juega en la vida de muchas de estas personas las organización no gubernamentales que ponen su esfuerzo y escasos recursos asistiendo a las personas que han sido llevadas a la prostitución.

Alberto B Ilieff

Trata de blancas- Joaquín Sorolla. 1885


Teresa, una víctima de trata: “Dijeron que iban matar a mis padres”
Drama. A los 14 años cayó en una red que la explotó sexualmente en Puerto Maldonado. Ella es una de las 8.554 víctimas de trata de personas a nivel nacional, según denuncias del Sistema Reta PNP. En Madre de Dios se reportaron 363 casos.
    21 Ene 2018 | 6:00 h
Redacción: Óscar Chumpitaz

A Teresa V. H. (16) los recuerdos la abruman y traen a la mente a la 'amiga' que la entregó a una red de explotación sexual en Madre de Dios. Ella fue llevada al bar-karaoke 'Cielo Azul', ubicado en el km 94 de la Carretera Interoceánica, donde soportó un año y medio de esclavitud.

Tenía entonces 14 años y los proxenetas amenazaban con matar a sus padres si no hacía lo que le exigían.

Había sido víctima de una de las muchas mafias de trata de personas con fines de explotación sexual que operan en Puerto Maldonado, un negocio cuya dimensión no se ve reflejado en la estadística oficial, pero que, según la Policía, no deja de crecer en esa región del país, visitada el viernes por el papa Francisco.

"Les teníamos miedo porque nos golpeaban a todas, nos tenían encerradas, abusaban de nosotras cuando querían. Era Sandra, Mila, Ale, Catalina o Lupe. Ellos sabían dónde vivían nuestras familias y decían que los iban a matar a todos", narra Teresa.

Cifras alarmantes
De hecho, según el Sistema de Registro y Estadística de Trata de Personas y Afines de la Policía Nacional (Sistema Reta-PNP), de 2011 a 2017, se registraron 8.554 denuncias de víctimas de trata a nivel nacional, de las cuales 363 se reportaron en la región Madre de Dios (339 mujeres y 24 varones).

El mismo informe da cuenta que en ese mismo periodo se denunciaron 1.238 casos de trata contra niños y adolescentes (988 mujeres y 250 varones).

Aunque invisible, la trata de personas tiende sus redes por todo el país. Los estudios de la Policía indican que el 'reclutamiento' de las víctimas tiene lugar principalmente en Lima y las provincias del sur, ya sea mediante el engaño (trata blanda) o el secuestro (trata dura).

Las llevan a 19 zonas
Un informe de inteligencia al cual tuvo acceso La Repúbica refiere que durante los últimos 10 años en Madre de Dios se han incrementado las actividades de minería ilegal, extracción de madera, de castaña, agricultura a gran escala y otras actividades que han generado la migración voluntaria y forzada.

De este modo, la zona de amortiguamiento de la Reserva Natural de Tambopata y el corredor minero de Madre de Dios, los kilómetros 107 y 108 de la Carretera Interoceánica, los Mega 14, 15 y 16, La Peña, Malinowski, Pantera, Puerto Azul, Zorro Valencia, Boca Unión, Boca Amigo, Laberinto, Boca Colorado, Delta, Huepetuhe, Mazuko y La Pampa son espacios de minería ilegal donde se han establecido negocios vinculados a la explotación sexual de mujeres, niñas y adolescentes.

El caso de Teresa es un ejemplo claro del 'modus operandi' de estas mafias, que cuentan con mecanismos en los que se integran los 'reclutadores', hombres o mujeres cuya función es captar a las mujeres para los prostíbulos a través del engaño o el secuestro. Cobran comisiones, dependiendo de la 'potencialidad' de la víctima.

Casi siempre trabajan con 'marcadores' en agencias de empleo. El circuito se completa con los proxenetas, que obtienen sus ganancias mediante la explotación sexual de una o más mujeres 'de su propiedad', y los regentes de los prostíbulos, que son los dueños o administradores de los locales.

También cuentan con los 'guachis' que son los que aportan la protección necesaria para que todo el engranaje funcione.
 
Trata. Juan Pérez Gaudio



Las rutas al infierno
Las víctimas llegan a Madre de Dios desde diversas regiones del país y son dos las rutas utilizadas principalmente por los tratantes: Lima-Arequipa-Puno-Juliaca-San Gabán-Mazuko. Luego son transportadas a las zonas de Huepetuhe, Delta 1, Boca Colorado, la zona minera de La Pampa, entre los kilómetros 93 al 115 de la Interoceánica.

También Lima-Ayacucho-Cusco-Mazuko. De allí son llevadas a Huepetuhe, Delta 1, Boca Colorado y a la zona minera, así como Cusco, Urcos, Ocongate, Mazuko, Hupetuhe, La Pampa y Puerto Maldonado.

Código penal
(...) El que, mediante violencia, amenaza u otras formas de coacción, privación de libertad, fraude, engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos; capta, transporta, recibe o retiene a otro con fines de explotación, será reprimido con pena no menor de 8 ni mayor de 15 años de prisión.

El año pasado rescataron a 258 mujeres
Según el Ministerio del Interior, el año pasado se realizaron 37 operativos contra la trata de personas en Madre de Dios, los cuales permitieron rescatar a 258 mujeres y se intervino a 82 proxenetas.

El 20 de julio fueron rescatadas 106 víctimas en La Pampa, el 9 de diciembre la policía puso a buen recaudo a otras 75 personas en Delta 1. El 11 de noviembre un operativo en La Pampa permitió rescatar a 13 mujeres, mientras que, tres días después, en Mazuko se rescató a otras 33 personas.

Las operaciones fueron ejecutadas por la Dirección contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes (Dirctptim) con personal de la Fiscalía Provincial Especializada en Trata de Personas (Fistrap).




La realidad es que son muy pocas jovencitas las que son rescatadas o logran escapar de este infierno.

Fuente:

http://larepublica.pe/sociedad/1173699-teresa-una-victima-de-trata-dijeron-que-iban-matar-a-mis-padres