lunes, 28 de octubre de 2019

“Aunque no haya golpes, tener sexo sin desearlo con diez personas al día también es violencia machista”


Testimonio de prostitución

 “Aunque no haya golpes, tener sexo sin desearlo con diez personas al día también es violencia machista”
Melanie Thompson es una superviviente de trata y explotación sexual, que fue secuestrada cuando tenía 12 años. Ahora, con 22, utiliza su testimonio para hacer activismo por la igualdad.


Melanie Thompson, superviviente de prostitución. | Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres


MADRID 11/05/2019 13:18 Actualizado: 11/05/2019 13:18 SANDRA RODRÍGUEZ @Sandrary_5


Melanie Thompson, nacida en Estados Unidos, es superviviente de trata y explotación sexual. La secuestraron a los 12 años, cuando volvía del cine. Hoy, a sus 22, ha contado su historia miles de veces para hacer activismo, pero le siguen temblando las manos al hablar de la etapa en la que fue explotada sexualmente. Asegura que es algo que no se supera. Hace dos años que por fin salió de la prostitución, tras pasar por varios reformatorios y ser detenida por la Policía.

Ahora, relata su historia a Público entre las paredes de la Fundación Giner de los Ríos, en el marco de las jornadas que se celebraron los días 4 y 5 de febrero ‘Avances y retos de futuro en la lucha contra la trata y explotación sexual de mujeres y niñas’, organizadas por la CATW en Madrid.

Thompson ahora es consciente de su realidad y acaba de graduarse en Trabajo Social. Se siente agradecida por las organizaciones feministas que le tendieron la mano cuando aún era víctima de trata y el Estado y la sociedad le daban la espalda. Ahora se siente fuerte y utiliza su testimonio para ayudar a otras mujeres a salir de la prostitución, que califica como una infinita pesadilla.

¿Cuál es el proceso por el que pasa una mujer hasta darse cuenta de que es víctima de prostitución?
En mi experiencia, me di cuenta de que era víctima de trata un año después de ser secuestrada. La Policía me detuvo y ese fue mi punto de partida para abrir los ojos. Me pregunté: ¿Por qué estoy siendo detenida? ¿Qué he hecho? Antes de mi detención, siempre pensaba que era yo quien tenía la culpa de todo lo que me ocurría, desde que me raptaron.

A la hora de denunciar, ¿te sientes protegida por las instituciones?
Con respecto a esto, experimento diferentes sentimientos. A mí me detuvo la Policía con 12 años. Por entonces, el Tribunal descubrió quién era mi proxeneta. Así que me sentí muy vulnerable, porque estaba ahí delante mientras yo declaraba. También me sentí juzgada al relatar mi testimonio ante los jueces. Sentía que me juzgaban con la mirada.
Con 14 años, empecé a hacer mis testimonios públicos, pero con un nombre falso porque me seguía sintiendo desprotegida por la ley. Y empecé a representarme como una superviviente. Ahí comencé a sentirme segura, a raíz de dar mi testimonio públicamente y ver que no era la única. Creo que ese fue el comienzo de salida de mi captura, no sólo física, sino mental como mujer prostituida.

A los 18 años, empecé a usar mi nombre real para hacer mi activismo, por mí misma y por el resto de víctimas y sobrevivientes de trata. Ahora ya no tengo más miedo.

El discurso de la libre elección, ¿defiende la igualdad real?
Definitivamente, no. Aunque en la prostitución no haya golpes, tener sexo con más de diez hombres al día también es violencia machista.

¿Cómo puede combatirse?
Hay que empezar por re-educar a las personas que tienen la opinión de que esa es una posición feminista. La educación es la base de todo. Y hay que hacerlo a través de las experiencias de las supervivientes de prostitución. Además de ayudar a esas personas a entender y reconocer que está es una “elección” que parece ser libre en su superficie, pero realmente no lo es. En realidad son decisiones forzadas por las circunstancias.

Cuando todas entendamos esta idea, toda la sociedad podrá entender que la trata con fines de explotación sexual es una violencia basada íntegramente en el género.

¿Cómo te ha ayudado el activismo feminista en tu lucha?
“Comencé a sentirme segura cuando rebelé mi historia públicamente y vi que no estaba sola”
El feminismo y la lucha son dos conceptos que tienen poder individualmente por sí mismos. El feminismo es el movimiento para luchar por la igualdad de género, que las mujeres estén al mismo nivel que los hombres. El activismo soy yo usando mi voz para luchar contra la injusticia. La lucha feminista es usar mi historia para llegar a la igualdad entre hombres y mujeres. Comencé a sentirme segura cuando rebelé mi historia públicamente y vi que no era la única, que no estaba sola.

¿Qué le dirías a las mujeres que se encuentran ahora mismo sometidas a la trata y la explotación sexual?
Quiero que sepáis que no estáis solas. Aunque puede que no os sintáis así en este momento, hay alguien en el mundo que está luchando por vosotras. Y va a salir bien, tarde o temprano.

¿Y qué mensaje mandarías a los hombres demandantes de prostitución?
Me han dado escalofríos con esta pregunta. (Toma un respiro). A los hombres que compran el cuerpo de las mujeres les invito a hacer una reflexión dentro de sí mismos, para intentar entender el dolor que causan y el prejuicio que inculcan en las mujeres. Si tuviera enfrente a un hombre comprador de sexo, le diría: Imagina que lo que le estás haciendo a las mujeres en prostitución, se lo hicieran a tu hija, a tu madre o a tu hermana, delante de tus ojos. Imagina cómo te sentirías si estuvieras viendo cómo violentan a una mujer que quieres. Es todo lo que tengo que decirles.


Fuente

Nota: las negritas e imagen están en el original.







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