sábado, 28 de julio de 2018

Cuando Perón usó a las prostitutas para pelearse con los obispos


30/12/1954
Cuando Perón usó a las prostitutas para pelearse con los obispos

Si bien Juan Perón llegó al poder con apoyo de la Iglesia Católica, luego el vínculo se deterioró. Y más tarde comenzaron los enfrentamientos. El 30/12/1954 se publicó el decreto N°4.633/55: la prostitución volvía a ser legal sin perder algunos reglamentos. Perón castigaba durísimo a los obispos, habilitando y despenalizando los prostíbulos o casas de tolerancia.
Por Urgente 24
 Domingo 31 de diciembre de 2017


Cuando Perón usó a las prostitutas para pelearse con los obispos Juan Perón y Eva Duarte de Perón junto a la jerarquía católica, antes de la gran pelea.

El sistema legislativo reglamentó la prostitución el 05/01/1875: se necesitaría una habilitación municipal, la inscripción obligatoria de las prostitutas, un control médico periódico de cada una de las trabajadoras, para así evitar la propagación de las enfermedades venéreas.

La legalización de dicha práctica fue polémica: unos alegaron que la despenalización de la prostitución era un regalo a los proxenetas, los traficantes y la industria del sexo, que promovía el tráfico sexua.

Del otro lado, quienes decían que la legalización permitiría a las trabajadores sexuales independizarse de los rufianes, mejorar su situación sanitaria y contar con elementos de cobertura estándar como programas de salud, seguridad ocupacional, y reglas de comercio justo.

Desde 1888 se reglamentó la inspección médica de las prostitutas,y se creó el Sifilicomio y Dispensario, para la atención de los enfermos de sífilis. Todas las prostitutas inscriptas debían ser revisadas una vez por semana (art. 6°) y si no se presentaban a tal revisión eran consideradas enfermas (art. 7°).

Las estadísticas demuestran que, a fines del siglo 19, la sífilis seguía dejando saldos importantes de muertos y enfermos irrecuperables.

Hacia 1920 se estimó que morían en la Argentina 30.000 personas por causa de esta enfermedad, criticándose el carácter unilateral del control sanitario basado en el argumento de considerar a las prostitutas como las exclusivas propiciadoras del contagio. Se denunció también la facilidad con que las mujeres evitaban revisiones y la complicidad de algunos funcionarios políticos y policiales con las encargadas de los burdeles para incumplir las disposiciones oficiales de inspección médica obligatoria.

Se puso en evidencia el creciente número de mujeres que trabajaban fuera de todo control sanitario. Y comenzó a reclamarse la necesidad de abolir el sistema para detener el incremento de las dolencias venéreas.

Además, existía la Zwi Migdal, una red mundial de trata de personas que operó entre 1906 y 1930 con sede en Ciudad de Buenos Aires, integrada por delincuentes de origen judío​ que se especializaban en la prostitución forzada de mujeres judías.

Inmigrantes europeas eran subastadas en el café Parisien, de avenida Alvear 3184, propiedad de Salomón Mittelstein y Achiel Mostowsky, quienes lo vendieron a Simón Brutkievich, Simón Kumchev y Mauricio Caro. También se subastaban mujeres en el Hotel Palestina.

En 1929, la inmigrante polaca Raquel Liberman denunció a la organización Zwi Migdal ante la justicia.

El juez Manuel Rodríguez Ocampo le ordenó al comisario Julio Alsogaray el allanamiento de la sede central de la Zwi Migdal el 30/05/1930.

Al desbaratarse el aparato de la Zwi Migdal, las prostitutas tenían más posibilidad de dejar el oficio o de ejercerlo por su cuenta o de ingresar a otros prostíbulos.

 
Juan Domingo Perón

En 1933 existían en Buenos Aires, 233 prostíbulos autorizados. El número de locales y mujeres no respondía a las exigencias de la población masculina en edad sexual y ello impulsó la proliferación de actividades clandestinas.

En cada prostíbulo clandestino actuaban un promedio de 5 mujeres y la propaganda para atraer clientes se realizaba a través de periódicos ofreciendo servicios de "manicuras", "masajistas", etc. después de las 21:00.

El 11/10/1933 se sancionó en Ginebra (Suiza) la Convención Internacional contra "la trata de blancas y de niños", y sus 11 artículos tuvieron repercusión en la Argentina.

En 1933, con el comienzo de la 'Década Infame', se abolieron los prostíbulos en Rosario.

El investigador Andrés Carretero señala que en 1934 se estimaban entre 25.000 y 30.000 prostitutas en Buenos Aires aunque sólo estaban inscriptas 271.

El 26/05/1934 se sancionó la Ordenanza Municipal N°5.953 que dispuso la clausura de los prostíbulos en la capital federal.

Las prostitutas comenzaron a ofrecer sus servicios en la plaza de la Torre de los Ingleses: "Era habitual ver a la policía rodeando la plaza y llevándoselas a la seccional, si había resistencia y violencia, el camino era por la calle Maipú, que casi nunca tenía luces", afirma una crónica de la época.

El ejercicio callejero incluía los bares "dancings" de la zona portuaria y el Bajo (Comisarías 1ra., 15ta y 24ta.).


Los rufianes constituían una plaga.

En una categoría inferior, se ubicó al canfinflero.

El comisario Julio Alsogaray señalaba que el canfinflero era criollo y el rufián era extranjero, con preferencia de origen judío, sin excluir al francés.
 
Perón y Monseñor Copello
En 1937, la Ley N°12.331, suprimió la prostitución en todo el territorio nacional.

Juan Perón llegó al gobierno en 1946, y fue apoyado por la Iglesia Católica.

Perón recompensó a los obispos católicos apostólicos romanos con un decreto que estableció la enseñanza religiosa en las escuelas (Juan Manuel Urtubey tuvo su inspiración en el Perón de los tiempos iniciales... hasta que la Corte Suprema de Justicia de la Nación frenó tanta locura).

Perón también favoreció a la Iglesia Católica con el incremento entre 50% y 100% de los salarios del personal eclesiástico que paga el Estado, la duplicación del número de cargos pagos y múltiples subsidios para peregrinaciones, viajes al extranjero, reparación, conservación y construcción de edificios, etc.

Y Perón limitó la acción de los otros cultos, especialmente los protestantes, a través del flamante Registro Nacional de Cultos.

Sin embargo, luego comenzaron las diferencias progresivas entre Perón y los sacerdotes católicos apostólicos romanos.

Hubo el rumor de una decepción de la Iglesia Católica porque en 1949 sus logros no quedaran con jerarquía constitucional.

Luego ocurrió el descontento de los obispos por lo que consideraron inacción de Perón ante la actividad de espiritistas y evangélicos.

Sin embargo, el origen de los desencuentros parece que fue la labor de la Fundación Eva Perón, que opacó a las organizaciones de beneficencia de la Iglesia Católica.

La semiclandestina creación, en junio de 1954, del Partido Demócrata Cristiano provocó en Perón rencor, y sospechó que, detrás, se escondía un proyecto avalado por el Vaticano, para debilitarlo.

La Democracia Cristiana había cobrado prestigio en Europa, venciendo en las elecciones de varios países y deteniendo al comunismo.

Cabe aclarar que los democristianos no solamente no recibieron ayuda alguna de la Iglesia sino que además la jerarquía, con excepción de monseñor Miguel de Andrea -a quien se tenía por opositor al gobierno-, miraba con desconfianza y recelo a este grupo muy minoritario entre los católicos.
 
Eva Perón
El 17/03/1954 la prensa peronista (casi toda la prensa nacional) cubrió ampliamente la visita a Perón de los pastores pentecostales de apellidos Hicks y Arvizu.

Para colmo, Hicks y Arvizu fueron autorizados a realizar una serie de acto públicos en el estadio de Atlanta, que fueron muy concurridos. Las versiones sobre curaciones de enfermos, los inválidos que abandonaban sus muletas, los ciegos que comenzaban a ver, etc. aumentaron tanto la popularidad de los pastores como la ira de la Iglesia.

La asociación que reunía a los médicos católicos criticó la ausencia de rigor científico y la Iglesia Católica acusó a los pastores de provocar confusión en las mentes "simples" para alejarlos del verdadero cristianismo.

Cuando el pastor Hicks organizó una gira por el interior, el obispo Emilio Antonio Di Pasquo, de San Luis, recordó a las autoridades su deber de proteger el catolicismo.

El conflicto siguió escalando.


En su discurso del 17/10/1954 Perón mencionó a los que consideraba enemigos emboscados del gobierno, integrados por una parte por los apolíticos y por la otra por los disfrazados de peronistas, expresión que al parecer aludía al clero.

Algunos sacerdotes se consideraron aludidos, y comenzaron a criticar al gobierno desde el púlpito.

El 01/11/1954 la Iglesia hizo leer en los templos una carta pastoral criticando al espiritismo.

El 06/11/1954, el diario La Prensa que había sido confiscado por el gobierno y entregado a la CGT publicó una nota con el título "Inquisición no es cristianismo", en el que denunció la "infiltración clerical" en el gobierno de la provincia de Córdoba.

El 10/11/1954, en una reunión de funcionarios, gobernadores, legisladores y sindicalistas en la quinta de Olivos, Perón pronunció un discurso trasmitido por cadena radial y reproducido al día siguiente por la prensa, acerca de "ciertas acciones que desarrollan organizaciones católicas" y aludiendo a una reunión que había mantenido con autoridades eclesiásticas el 22/10/1954 afirmó que ellas se había comprometido a tomar las sanciones que correspondieran contra aquellos sacerdotes que "han dejado de cumplir con su deber de argentinos y su deber de sacerdotes".

Además, él mencionó con sus cargos y nombres a curas y obispos "perturbadores": El 10/11/1954, en un discurso, Perón acusó a un sector de la Iglesia Católica de conspirar para derribarlo: identificó a 3 obispos y 20 sacerdotes, algunos de los cuales fueron arrestados en los días siguientes.

Félix Luna da importancia singular a este discurso al que califica de "trágico error político" para el que no encuentra explicación razonable.



El 22/11/1954 la Iglesia dio a conocer una carta pastoral y una carta abierta dirigida a Perón firmadas por todos los obispos; en ella decían que los sacerdotes no debían participar en actividades políticas pero que si actuaban en defensa de los principios de la doctrina católica no realizaban oposición política sino defensa del Altar. Agregaban que solicitaban ser informados de los cargos concretos que existieran contra sacerdotes.

El 25/11/1954, Perón habló en un acto en el Luna Park. Antes, tanto el vicepresidente Alberto Tessaire como la presidente del Partido Peronista Femenino, tuvieron fuertes expresiones contra el clero que se correspondían con las leyendas de las pancartas del público.

Perón, por el contrario, dio un discurso conciliador, y consideró que el problema estaba terminado.

Pero el 02/12/1954 eliminó por decreto la Dirección de Enseñanza Religiosa en el Ministerio de Educación,​ y se dejó cesante a todos los profesores de esa materia.

El 08/12/1954, Perón negó el permiso para que el acto de clausura del Año Mariano se realizara en Plaza de Mayo, circunscribiéndolo a la Catedral Metropolitana.

Asistió, público en tal cantidad que debió seguir la ceremonia desde la calle.

Al día siguiente los diarios oficialistas titularon con el regreso al país del púgil Pascual Pérez.

Pero el periódico de orientación católica El Pueblo publicó grandes fotografías de la multitud frente a la Catedral y fue clausurado 3 días después, tras la detención de su director.

El 13/12/1954, la Cámara de Diputados comenzó a tratar en sesiones extraordinarias una modificación del Código Civil relativa principalmente al régimen de menores y al de la ausencia con presunción de fallecimiento y, en forma sorpresiva, agregó una reforma por medio de la cual se autorizaba el divorcio vincular con el cual los divorciados quedaban habilitados para volver a casarse.

Y el 30/12/1954 se publicó el decreto N°4.633/55 que ratificó la Ley N°12.912: la prostitución volvía a ser legal sin perder algunos reglamentos.

Lo que hizo Perón, hablando con propiedad fue la habilitación y despenalización de los prostíbulos o casas de tolerancia. El decreto establecía que los locales destinados a casas de prostitución debían de tener una previa autorización de la Municipalidad correspondiente para funcionar.

Al día siguiente, la Cámara de Diputados reglamentó el derecho de reunión y prohibió las manifestaciones religiosas en los lugares públicos.

Además, la Municipalidad de Buenos Aires, prohibió a los comerciantes exponer pesebres u otras figuras religiosas en conmemoración de la navidad.

El historiador Joseph Page escribió que "la decisión de provocar un enfrentamiento con la Iglesia Católica fue un error colosal, el peor de todos en la carrera política de Perón".

Las entrevistas de Perón y el cardenal Santiago Luis Copello del 22/02/1955 y el 24/02/1955 no solucionaron el enfrentamiento.


El 22/03/1955 se suprimieron los feriados con fundamento religioso con excepción de Navidad y Viernes Santo, quedando este último como día no laborable.

En mayo el Senado dejó sin efecto la exención de impuestos a las instituciones religiosas y en ese mismo mes en menos de una semana el Congreso aprobó convocar a una convención constituyente que tratara la reforma de la Constitución para separar la Iglesia del Estado.

En muchas iglesias se pronunciaban vigorosas arengas políticas desde el púlpito, mientras se producían detenciones de sacerdotes con diferentes imputaciones. Así

> el cura Egidio Esparza -de la iglesia de Santa Fe y Uriarte, frente a Plaza Italia- fue imputado de desacato al Presidente de la Nación;

> Miguel F. Fox, de la localidad de Alberti, lo fue por delitos contra la seguridad pública; y

> al cura Carmelo Bruno le imputaron distribuir panfletos subversivos.

En Buenos Aires hubo choques entre una manifestación católica y conductores de tranvías y en Córdoba también hubo manifestaciones y reparto de volantes. Al mismo tiempo en un reportaje Perón decía que el conflicto era entre una parte del clero que quería formar asociaciones de profesionales católicos vs. las asociaciones ya existentes.

Paralelamente empezaron a aparecer en los diarios, especialmente en Democracia y Crítica que eran propiedad del Estado, noticias acerca de fraudes cometidos en instituciones religiosas, así como notas sobre la Iglesia, algunas de ellas con críticas y otras citando nombres de curas que no compartían el pensamiento adverso al peronismo.

Ninguna autoridad nacional concurrió al Tedeum oficiado en la Catedral el 25/05/1955 a pesar de que la asistencia del Presidente de la Nación y altas autoridades era una tradición que había sido observada por Perón hasta el año anterior.

El 29/05/1955 se leyó en todas las iglesias de Buenos Aires una declaración señalando la obligación de todo católico de creer que la Iglesia es una institución de inspiración divina y de acatar la autoridad del Papa.


Se acercaba el jueves 09/06/1955, la fiesta de Corpus Christi, y la Iglesia eresolvió postergar la celebración para el sábado 11, y así conseguir más asistencias.

El gobierno informó que las autorizaciones para hacer las procesiones habían sido concedidas para el día 9, no para el 11.

De todos modos, la concurrencia al acto religioso, estimada en unas 200.000 personas, colmó la Catedral.

El vicario general y obispo auxiliar monseñor Manuel Tato, se dirigió a la concurrencia desde el púlpito y monseñor Antonio Rocca estuvo presente en ausencia del cardenal Santiago Luis Copello. Posteriormente los dos sacerdotes aparecieron en el balcón y fueron aclamados por la multitud que a continuación formó una manifestación que se encaminó por la Avenida de Mayo hacia el Congreso Nacional.





Luego apedrearon los diarios oficialistas La Prensa, Época, Democracia y El Laborista ubicados en su camino. Al llegar al Congreso arriaron la bandera nacional y la reemplazaron por la enseña de la Ciudad del Vaticano, apedrearon el edificio y arrancaron al grito de "¡Muera Eva Perón!", 2 placas de bronce colocadas en el frente.

El 14/06/1955 un decreto exoneró a Tato de sus cargos de Provisor y Vicario General, Obispo Auxiliar y Canónigo dignidad; y a monseñor Ramón Pablo Novoa, que había estado presente cuando el gobierno prohibió la manifestación del 11/06/1955, del cargo de Canónigo diácono.

El 15/06/1955 se los puso en un vuelo hacia Roma (Italia), obligados a dejar el país a pesar de ser argentinos. En el aeropuerto se los fotografió al lado de varias valijas para dar la impresión de que su viaje era voluntario pese a que se iban con lo puesto.

Entonces, el Vaticano dispuso la excomunión de los responsables del hecho -sin indicar sus nombres- pero la noticia no se publicó en la prensa argentina.

Más tarde, se desencadenaría el bombardeo de la Casa Rosada por aviadores de la Marina, quienes mataron a cientos de personas.

A la noche de ese mismo día, fue la quema de varias iglesias católicas y la sede de la curia.




El golpe de Estado del 16/09/1955 fue encabezado por el general Eduardo Lonardi, un nacionalista católico que había dejado el peronismo como consecuencia del conflicto entre Perón y la Iglesia.

Fuente
https://www.urgente24.com/272558-cuando-peron-uso-a-las-prostitutas-para-pelearse-con-los-obispos


Nota: las negritas son del original




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